16/10/2026
Se trata de Carlos Medina González, un joven estudiante de 20 años, quien estuvo detenido ilegalmente en el Pozo de Vargas
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) ha determinado en esta ciudad la identidad de Carlos Medina González, un estudiante universitario que desapareció en abril de 1976, poco después de que Jorge Rafael Videla asumiera el poder de manera ilegal.
Medina González, quien entonces contaba con solo 20 años, fue detenido en el centro clandestino conocido como el Pozo de Vargas, que se encuentra a aproximadamente diez kilómetros del centro de la capital, en un periodo en el que la provincia estaba bajo la gobernación de Antonio Domingo Bussi.
Con este descubrimiento, el número de individuos cuyos restos han sido identificados por nombre y apellido en este lugar se eleva a 122, de un total de al menos 149 personas cuyos restos fueron localizados en ese sitio.
El Pozo de Vargas fue la fosa clandestina más extensa del país y está situado en la región de Tafí Viejo, al noroeste de San Miguel de Tucumán: "Una estructura circular de tres metros de diámetro y 37 de profundidad", según menciona el sitio oficial del EAAF.
El Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (GIAAT) llevó a cabo las primeras pruebas que permitieron identificar la presencia de restos humanos en el lugar. A lo largo de los años siguientes, se inició una excavación arqueológica que demandó casi dos décadas de trabajo en el sitio, realizada en su mayoría por el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT).
Además, la manera en que se encontraron los cuerpos, la estructura interna del pozo, la humedad del entorno y las condiciones de la excavación hicieron que los restos óseos recuperados a lo largo de los años estuvieran mixtos y fragmentados. A diferencia de lo que generalmente ocurre en las inhumaciones de cementerios, no se lograron recuperar esqueletos completos, sino 38,000 restos óseos, junto con otras evidencias, como prendas de vestir y objetos pequeños.
El EAAF comenzó a recibir los restos en 2011 para procesarlos con el objetivo de determinar cuántas personas fueron enterradas en ese lugar. Hasta el momento, se ha establecido un mínimo de 149 individuos a partir de análisis genéticos y se ha iniciado el proceso de identificación y reagrupación intraesquelética, es decir, de reunir nuevamente todos los huesos que pertenecen a cada uno de los 121 hombres y 28 mujeres que fueron recuperados de esa fosa común.