28/04/2026
Reemplazará a Humberto Salazar, que dejó el cargo por pedido del gobernador Osvaldo Jaldo. Ligada al mundo de la danza y de la actuación, Maldonado asumirá en las próximas horas
En un movimiento sorpresivo que sacudió la mañana, el Ente Cultural de Tucumán cambió de conducción. Humberto Salazar dejó la presidencia del organismo y, pocas horas después, se confirmó que Sandra Maldonado será su reemplazante.
La designación de Maldonado, digitada desde Casa de Gobierno, implica un cambio respecto de las presidencias previas, ya que no pertenece al staff del Ente. Distinto había sido el caso de Martín Ruiz Torres y de Salazar, que provenían de la planta permanente de la entidad. En el caso de Salazar, con la bendición de la ministra de Educación, Susana Montaldo, de cuya cartera depende el Ente en el organigrama del Poder Ejecutivo.
Maldonado posee una extensa trayectoria en el ámbito artístico, especialmente en la danza. Es profesora, coreógrafa y actriz, y dirige un ballet de flamenco que lleva su nombre. Además, integra el Consejo Internacional de la Danza (CID-Unesco) y el Ballet Nacional de Flamenco, con los que ha realizado numerosas presentaciones a lo largo de las últimas décadas.
La aguarda una misión delicada, teniendo en cuenta los graves problemas que viene sufriendo el Ente Cultural, sobre todo de financiamiento. Esa falta de recursos fue uno de los frentes con los que debió lidiar Salazar, sumado a los apuntados reclamos de funcionamiento por parte de los cuerpos estables.
A esto se suma una significativa reducción del personal: en los últimos tiempos, cerca de 90 empleados dejaron la institución entre jubilaciones y retiros anticipados. También se produjo recientemente la salida de Ana Lía Carbonell, quien se incorporó al equipo cultural del municipio capitalino encabezado por Rossana Chahla.
Maldonado asume en plena temporada, con el inicio del Mayo de las Letras a la vuelta de la esquina y toda la programación subsiguiente, que incluye el Festival de Cine “Gerardo Vallejo”, el Septiembre Musical y el Salón de Artes Visuales. A la vez, hay cuestiones de infraestructura pendientes, como la reapertura del Museo Timoteo Navarro. Muchos desafíos y sobre todo, cuestiones que necesitan una urgente resolución.
El nuevo escenario presenta múltiples frentes abiertos y una agenda exigente, con demandas que requieren respuestas en el corto plazo.