16/03/2026
Muchos agricultores han celebrado los cambios al programa de visados conocido como H-2A. Pero hay quienes se oponen debido a que reducirá sus salarios
Durante años, el sector agrícola se ha enfrentado a un mercado laboral escaso, ya que los trabajadores agrícolas envejecen y cada vez son menos los nuevos migrantes y los estadounidenses más jóvenes dispuestos a trabajar en los campos. Altos funcionarios del gobierno de Donald Trump prometieron que las deportaciones masivas ayudarían, y darían lugar a “salarios más altos con mejores prestaciones” y a una “mano de obra 100 por ciento estadounidense”.
Pero el gobierno ha reconocido discretamente en los últimos meses que sus redadas de migración y la represión en la frontera han agravado el problema. Así que ha recurrido a una fuente alternativa, al abaratar la contratación de trabajadores agrícolas migrantes con visados temporales.
Muchos agricultores han celebrado esos cambios, introducidos en un programa de visados cada vez más popular conocido como H-2A, y señalaron la dificultad de contratar a trabajadores estadounidenses y las duras condiciones económicas del sector. Pero tanto los defensores de una política migratoria más estricta como los sindicatos se oponen, al argumentar que la medida solo aumentará la proporción de trabajadores extranjeros y perjudicará a los trabajadores locales y reducirá sus salarios.
El debate latente subraya cómo algunos de los principales objetivos del gobierno de reducir la migración, mantener bajos los precios de los alimentos y ayudar a los trabajadores estadounidenses pueden entrar inevitablemente en conflicto. Los intereses contrapuestos en juego muestran también los efectos indirectos del enfoque de línea dura de Trump respecto a la migración legal e ilegal.
Brooke Rollins, secretaria de Agricultura, dijo en un comunicado que el gobierno estaba promulgando “reformas reales para aliviar las cargas normativas y reducir los costos laborales”.

“La economía agrícola se encuentra en una situación difícil, y el presidente Trump está utilizando todas las herramientas disponibles para garantizar que los agricultores tengan lo que necesitan para tener éxito”, dijo.
Solo el 0,4% de los agricultores de California declararon haber perdido trabajadores debido a las redadas agrícolas, según una nueva encuesta de la Oficina Agrícola de California y la Universidad Estatal de Míchigan. Pero más del 14 por ciento dijo que las redadas y la ansiedad general en torno a la intensificación de la aplicación de las leyes de migración provocaron la escasez de trabajadores. Entre los cultivos que requieren mucha mano de obra, como la fruta y la verdura, esa cifra era de casi el 20 por ciento.
En un documento normativo sobre la reforma del programa H-2A en octubre, el Departamento de Trabajo reconoció las dificultades para encontrar trabajadores: “El cese casi total de la afluencia de extranjeros ilegales, combinado con la falta de mano de obra legal disponible provoca importantes trastornos en los costos de producción y amenaza la estabilidad de la producción nacional de alimentos y los precios para los consumidores estadounidenses”.
Estas dificultades, advirtió la agencia, solo aumentarán a la luz del proyecto de ley de política interior de Trump, que plantea la posibilidad de disuadir a unos 225.000 trabajadores. “Esta amenaza crecerá a medida que se desplieguen las herramientas que el Congreso proporcionó en la HR 1, un grande y hermoso proyecto de ley, para mejorar la aplicación de las leyes de migración de la nación”, continuó la agencia.
Debido a los nuevos cambios, la agencia ajustó la forma de calcular los salarios pagados a los trabajadores agrícolas H-2A, lo que redujo efectivamente las tarifas por hora entre 1 y 7 dólares según el estado, de acuerdo con algunas estimaciones. Los propietarios de granjas también pueden incluir ahora el alojamiento como parte del paquete de compensación que ofrecen a los trabajadores agrícolas invitados.
La reducción salarial ha provocado una demanda de la Unión de Campesinos de América, que representa a miles de trabajadores del campo. Sostiene que la norma perjudicará a los trabajadores agrícolas estadounidenses al reducir también sus salarios o expulsarlos totalmente del mercado laboral.
“Estas medidas van a desplazar a los trabajadores agrícolas nacionales, que llevan décadas trabajando en los campos y poniendo comida en las mesas, y van a traer una mano de obra aún más vulnerable a los abusos”, dijo en una entrevista Teresa Romero, presidenta del sindicato, y señaló que los trabajadores H-2A suelen ser víctimas de explotación y la trata.
Mark Krikorian, director ejecutivo del Centro de Estudios sobre Migración, que apoya niveles más bajos de migración y una mayor aplicación de la ley, estuvo de acuerdo. Es probable que los cambios fomenten una mayor migración extranjera y desincentiven la automatización en la agricultura, escribió en un ensayo de opinión en noviembre, “dos consecuencias contrarias a los objetivos declarados del gobierno”.
Pero para Bruce Talbott, quien opera un huerto de melocotones y un viñedo en Colorado, la medida reducirá su factura salarial y le permitirá contratar a más trabajadores, haciendo que la economía de la agricultura sea un poco más viable. Talbott ha recurrido al programa H-2A durante más de una década, a medida que la reserva de mano de obra disponible localmente se reducía y llegaba a cuentagotas.

Dado que la industria hortofrutícola de Colorado es estacional, dijo que no podía ofrecer empleo durante todo el año como las granjas de California, lo que hace que el ya agotador trabajo de podar árboles y recoger fruta resulte menos atractivo para los trabajadores locales. Un año, al no poder contratar a suficientes trabajadores locales y mientras esperaba que se aprobaran los visados H-2A, el huerto perdió unas 18 toneladas de fruta.
La granja de Talbott emplea anualmente entre cuatro y cinco decenas de trabajadores agrícolas invitados, la inmensa mayoría de los cuales son trabajadores recurrentes y procedentes de México, y solo media decena de trabajadores locales.
“¿Hay estadounidenses muy trabajadores? Por supuesto que los hay”, dijo, “y están en la construcción, en el petróleo y el gas, y en trabajos profesionales. No están en la agricultura estacional”.
El argumento de Talbott sobre la falta de trabajadores domésticos se refleja en los datos. Según el programa H-2A, los empresarios también deben demostrar su incapacidad para contratar a trabajadores estadounidenses. En 2025, solo 182 de los más de 415.000 puestos anunciados recibieron un solicitante nacional.
En las dos últimas décadas, el número de puestos con visado H-2A certificado ha aumentado considerablemente, hasta casi 400.000 en el año fiscal 2025, frente a unos 50.000 en 2005. Estos trabajadores temporales representan ahora el 15 por ciento de todos los trabajadores agrícolas. (Alrededor del 40 por ciento de los trabajadores agrícolas son inmigrantes no autorizados y aproximadamente un tercio son ciudadanos estadounidenses, según las últimas estimaciones del gobierno). (fuente: The New York Times)