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09/07/2024

El Arzobispo brindó la homilía en un nuevo aniversario de la Independencia

Monseñor Carlos Sánchez hizo referencia en el texto al Pacto Educativo Global que convocó el Papa Francisco

Foto: Luciano Silberman (Secretaría de Comunicación Pública) - 1 de 2 imágenes.

A continuación podés leer la Homilía que brindó Monseñor Carlos Sánchez por los actos patrios por los 208 años del aniversario de la Declaración de la Independencia.

Queridos Hermanos:

¡Feliz día de la Patria! ¡Feliz Aniversario de la Independencia!

Hoy, como cada 9 de julio, desde 1816, día glorioso y gozoso para nuestra Nación Argentina, revivimos la alegría de aquellos tucumanos que fueron testigos de la Declaración de la Independencia.

Nos unimos en oración para darle gracias a Jesucristo, Señor de la historia, por nuestra querida Patria Argentina, como lo hicieron los congresales en la Iglesia San Francisco al día siguiente de la Declaración de la Independencia. ¡Gracias Señor por nuestra Patria Argentina!

Foto: Luciano Silberman (Secretaría de Comunicación Pública) Foto: Luciano Silberman (Secretaría de Comunicación Pública)

Damos gracias a Dios por el legado que nos dejaron nuestros próceres, queremos interpretar nuestro presente a la luz de nuestra fe y decir una palabra esperanzadora, siempre iluminada por el Evangelio, para cumplir la voluntad de Dios, construir sobre roca y aprender del Maestro, Jesucristo, que enseña con autoridad.

Ponemos nuestra mirada en nuestra querida Casa Histórica donde se juró la Independencia como símbolo que nos llama y nos interpela a construirnos sobre roca sólida, como Casa Común, como casa de familia y hogar; capaces de integrarnos como un único Pueblo.

Invocando la misericordia de Dios soñamos y decididamente queremos ser Nación, con pasión por la verdad y compromiso por el bien común; una Argentina más fraterna y solidaria, pacificada y reconciliada; una Patria unida, en justicia, equidad y paz.

Los congresales de Tucumán durante varios meses deliberaron y a través del diálogo superaron las diferencias y buscaron juntos el bien de todos al declarar la Independencia.

Ellos, dice el Acta de la Independencia “consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, la de los pueblos representados y la de toda la posteridad… y, a riesgo de sus propias vidas, llenos de santo temor por la justicia, prometieron ante Dios y la señal de la cruz sostener estos derechos...; así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama…”, firmaron los congresales.

Este debe ser también nuestro compromiso hoy como argentinos. Pensar, buscar y hacer siempre el bien común por encima del bien personal, particular, poniendo a disposición hasta nuestras vidas, haberes y fama. Los congresales de 1816 nos dejaron este legado y tantos hombres y mujeres de la Patria.

En el Evangelio hemos escuchado a Jesús, el Maestro que enseña con autoridad, nos dice que el hombre sensato es el que edifica su casa sobre roca, porque a pesar de las tormentas y los vientos, ésta no se derrumbó porque está construida sobre un cimiento sólido…

La construcción de la casa sobre roca, significa construir la Patria sobre el bien común que exige, ante todo, el compromiso por la paz, la correcta organización de los poderes del Estado, un sólido ordenamiento jurídico, la salvaguardia del ambiente, la prestación de los servicios esenciales para las personas, algunos de los cuales son, al mismo tiempo, derechos del hombre: alimentación, habitación, trabajo, educación y acceso a la cultura, transporte, salud, libre circulación de las informaciones y tutela de la libertad religiosa (CDSI 166).

Reconocemos que somo una Patria rica en bienes naturales, personales y culturales, pero miserias, egoísmos, ambiciones e injusticias nos han llevado a la ruina y a situaciones tan afligentes y críticas como la actual. También reconocemos que hemos superado muchas crisis con esfuerzo, sacrificio y decisión.

Hace 4 años, en plena pandemia, descubriendo que la voluntad de Dios es el bien de todos, un grupo de tucumanos, miembros de la sociedad civil organizada y de instituciones, nos reunimos en la Mesa de Diálogo Tucumán para pensar en el bien de todos los tucumanos, diseñar propuestas concretas para salir de la situación crítica. Es una forma de contribuir a la amistad social. Porque somos conscientes que construir la vida democrática de integración requiere del compromiso de todos y cada uno… dejando de lado los intereses egoístas para trabajar con todos, en participación y por todos, en sus necesidades…

El año pasado, esta Mesa de Diálogo se reunió con los candidatos provinciales a gobernador y vice. Pusimos en común las grandes preocupaciones y necesidades de Tucumán. Mediante la firma del Acta Compromiso para “Una provincia comprometida por el Bien Común sólido para todos” nos comprometimos a trabajar en 10 desafíos urgentes y necesarios.

También en el inicio de este día de la celebración por los 208 años de la Declaración de la Independencia, en la Casa de todos los argentinos el actual presidente ha firmado con muchos representantes de Argentina un Pacto para trabajar por el bien de los argentinos, acompañados por un Consejo que irá diseñando estas acciones.

Son muchas las necesidades, las urgencias, los problemas y las situaciones que afligen a nuestra querida Patria. Quiero que consideremos una de ellas que es transversal, necesaria, urgente y que debe prolongarse en el tiempo: la EDUCACIÓN.

Sabemos de la emergencia educativa en nuestra Argentina y Tucumán que llega a ser una catástrofe educativa, también a nivel mundial.

El Papa Francisco ha convocado en 2019 a un Pacto Educativo Global. Una invitación para dialogar sobre el modo en que estamos construyendo el futuro del planeta y sobre la necesidad de invertir los talentos de todos, porque cada cambio requiere un camino educativo que haga madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora… Un encuentro para reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión.

Hoy más que nunca, es necesario unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna… y nosotros podemos decir por una Argentina más fraterna.

El Episcopado argentino asumió esta iniciativa y propuso un Pacto Educativo Argentino, que ya se está realizando a través de diversas escuchas de realidades regionales y provinciales en educación.

En el Acta Compromiso firmada el año pasado uno de los temas propuestos es: fortalecer una educación integral e inclusiva. Ya estamos trabajando en ello.

Hemos recibido con alegría la iniciativa de gobierno nacional el Plan de Alfabetización que la Secretaría de Educación ha programado.

Por último, hoy en la casa histórica de Tucumán se firmó el Pacto de Mayo en el que fue incluido el tema de la educación: una educación inicial, primaria y secundaria útil y moderna, con alfabetización plena y sin abandono escolar.

Nos dice el Papa Francisco: «educar es un acto de esperanza».

Que nos empeñemos en fortalecer la educación en nuestra Patria y en Tucumán. Que nadie nos robe la esperanza, que podamos soñar una Argentina con vida digna, con pan y trabajo para todos, con un techo y oportunidades que surgen de la formación para desarrollar las capacidades de cada uno y puestas al servicio de los hermanos. Así vamos a crecer en fraternidad, en desarrollo y en paz.

Manuel Belgrano un apasionado por la educación y por la Patria, donó lo recibido por los triunfos de las batallas de Tucumán y Salta para la construcción de 4 escuelas de primeras letras… porque estaba convencido que con la educación se crece como Patria.

Él decía:

Hubo un tiempo de desgracia para la humanidad en que se creía que debía mantenerse al Pueblo en la ignorancia, y por consiguiente en la pobreza, para conservarlo en el mayor grado de sujeción; pero esa máxima injuriosa al género humano se proscribió como una producción de la barbarie más cruel, y nuestra sabia legislación jamás, jamás la conoció […] ¿Cómo se quiere que los hombres tengan amor al trabajo, que las costumbres sean arregladas, que haya copia de ciudadanos honrados, que las virtudes ahuyenten los vicios, y que el Gobierno reciba el fruto de sus cuidados, si no hay enseñanza, y si la ignorancia va pasando de generación en generación con mayores y más grandes aumentos?”

Creemos que la educación es una de las formas más efectivas de humanizar el mundo y la historia. La educación es ante todo una cuestión de amor y responsabilidad que se transmite en el tiempo de generación en generación.

Que podamos comprometernos para responder a los desafíos que nos plantea el Papa Francisco en el Pacto Educativo Global.

Poner en el centro de todo proceso educativo formal e informal a la persona, su valor, su dignidad, para hacer sobresalir su propia especificidad, su belleza, su singularidad y, al mismo tiempo, su capacidad de relacionarse con los demás y con la realidad que la rodea, rechazando esos estilos de vida que favorecen la difusión de la cultura del descarte.

Escuchar la voz de los niños, adolescentes y jóvenes a quienes transmitimos valores y conocimientos, para construir juntos un futuro de justicia y de paz, una vida digna para cada persona.

Fomentar la plena participación de las niñas y de las jóvenes en la educación.

Tener a la familia como primera e indispensable educadora.

Educar y educarnos para acoger, abriéndonos a los más vulnerables y marginados.

Comprometernos a estudiar para encontrar otras formas de entender la economía, la política, el crecimiento y el progreso, para que estén verdaderamente al servicio del hombre y de toda la familia humana en la perspectiva de una ecología integral.

Salvaguardar y cultivar nuestra casa común, protegiéndola de la explotación de sus recursos, adoptando estilos de vida más sobrios y buscando el aprovechamiento integral de las energías renovables y respetuosas del entorno humano y natural, siguiendo los principios de subsidiariedad y solidaridad y de la economía circular.

Las líneas orientadoras del Pacto Educativo Global propuestas por el Papa reflejan, en gran parte, la realidad educativa por la que atraviesa la Argentina y Tucumán.

Inspirados en ese esperanzador lanzamiento, en diálogo abierto y con el deseo de poner en el centro de interés de la comunidad nacional los desafíos de la educación, reavivemos el compromiso por las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión.

Hoy más que nunca, es necesario unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una Patria más fraterna.

Termino con una frase de Manuel Belgrano con la que nos compromete a todos al desafío de la educación:

Debemos tratar de atender a una necesidad tan urgente… El modo de adelantarla es muy sencillo y poco costoso… (…) Se necesita que los Cabildos, los Jueces comisionados y los curas de todas las parroquias tomen con empeño un asunto de tanta consideración, persuadidos de que la enseñanza es una de sus primeras obligaciones para prevenir la miseria y la ociosidad…”

“Pónganse escuelas de primeras letras costeadas de los propios y arbitrios de las Ciudades y Villas, en todas las Parroquias de sus respectivas jurisdicciones, y muy particularmente en la Campaña, donde, a la verdad, residen los principales contribuyentes a aquellos ramos y a quienes de justicia se les debe una retribución tan necesaria. Obliguen los Jueces a los Padres a que manden sus hijos a la escuela, por todos los medios que la prudencia es capaz de dictar”

Que el Señor nos ilumine y fortalezca con la gracia de su Espíritu Santo y nos acompañe la intercesión de la Virgen de la Merced, Madre de Misericordia, Madre de los Tucumanos, redentora de cautivos y celestial protectora de nuestra Patria.