Tucumán

Falleció María Cristina “Maby” Picón, viuda del capitán Humberto Viola

17/06/2021
A los 73 años falleció hoy, de causas naturales, María Cristina Picón, en su domicilio de Yerba Buena

El 1 de diciembre de 1974 había sido víctima, junto a su esposo, el capitán Humberto Viola, y a sus hijas María Cristina (3 años) y María Fernanda (5) de la emboscada perpetrada por guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), tras la cual fueron asesinados el militar y la menor de las nenas, y resultó herida Fernanda.

El ataque había ocurrido al mediodía, al frente de la casa paterna de Viola, en Ayacucho al 200 de San Miguel de Tucumán.

El crimen estremeció a toda la sociedad argentina, al punto que para muchos funcionó como el disparador del “Operativo Independencia”, decretado un par de meses después por el Gobierno constitucional de la peronista María Estela Martínez.

Esta es parte de su historia: 

El domingo 1° de diciembre de 1974, cerca del mediodía, el capitán Humberto Viola, de 31 años, estaba por salir de paseo con su familia. Estaciona su auto frente a la casa de Ayacucho 233 en la que viven sus padres en la capital tucumana. Mientras observa a su esposa Maby Picón y sus hijas no presta atención que hay en las cercanías tres autos “operativos” con miembros del ERP que han llegado para matarlo. El hecho fue tan aberrante que estremeció a la mayoría de la sociedad argentina.

El crimen puso en funcionamiento al Poder Ejecutivo y semanas más tarde comienza el “Operativo Independencia” con la orden de “aniquilar” al enemigo en Tucumán. Mientras el Ejército se preparaba para cumplir la orden del gobierno constitucional, en el monte los miembros que cometieron el ataque eran ascendidos por un miembro del Buró Político el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Esta es la historia:

Luego del 25 de mayo de 1973, a pesar de la vigencia de un gobierno constitucional, el clima de violencia que se desarrollaba en el país no decaía, ni aun en vida de Juan Domingo Perón: ataques a cuarteles, asesinatos, secuestros y asaltos a bancos. Tras la asunción de Héctor J. Cámpora, la organización Montoneros nunca abandonó las armas y el PRT-ERP, en una declaración pública, sostuvo: “¡Ninguna tregua al Ejército opresor!”. Durante la presidencia de Juan Domingo Perón, a las 12 de la mañana del 9 de mayo de 1974, con la firma del teniente general Leandro Enrique Anaya, se extendieron las “instrucciones Nº 573/74 (seguridad personal militar del Ejército).” Fueron dictadas porque “las organizaciones subversivas han reiterado su intención de continuar la lucha contra las FFAA, particularizando su intensidad contra el Ejército” y teniendo en cuenta que “dichas organizaciones subversivas están en capacidad para continuar su acción de terrorismo selectivo contra el personal militar en actividad y en situación de retiro.”

A esta altura de los acontecimientos, no sólo se había atentado contra altos jefes de las Fuerzas Armadas, sino que también contra unidades militares (Comando de Sanidad en 1973 y Regimiento C 10 “Húsares de Pueyrredón” en Azul, en enero de 1974).

En uno de los puntos contemplados en la directiva castrense se hace una evaluación: “El aparato subversivo es probable que incremente su magnitud y, paralelamente su actividad en la medida que sea inoperante o estéril la acción que se ejerza contra las organizaciones terroristas clandestinas o contra los elementos de superficie que las apoyan.”

 


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