26/12/2025
La ingesta abundante durante las celebraciones suele provocar hinchazón y malestar. Cómo cuidar la salud digestiva con estrategias respaldadas por especialistas
Durante las fiestas y celebraciones, es habitual excederse con comidas ricas en grasas, azúcares, sal y alcohol. Como consecuencia, muchas personas experimentan inflamación, retención de líquidos, cansancio y molestias digestivas.
Aunque el organismo cuenta con sistemas naturales para eliminar toxinas y autorregularse, adoptar ciertos hábitos puede facilitar ese proceso y aliviar los síntomas sin necesidad de recurrir a dietas extremas.
Lejos de soluciones rápidas o productos milagrosos, los especialistas coinciden en que la clave está en volver gradualmente a una rutina saludable, escuchando las señales del cuerpo y priorizando el bienestar general.
Hidratación y alimentación liviana
Uno de los primeros pasos para reducir la inflamación es aumentar la ingesta de agua. Mantenerse bien hidratado ayuda a eliminar el exceso de sodio y favorece el funcionamiento de los riñones y el sistema digestivo. También se pueden sumar infusiones sin azúcar, como té o hierbas digestivas.
En cuanto a la alimentación, se recomienda priorizar alimentos frescos y naturales. Frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y semillas aportan fibra, vitaminas y minerales que colaboran con el tránsito intestinal y reducen la sensación de pesadez. Simplificar las comidas durante algunos días permite que el sistema digestivo se recupere.
Más fibra y menos excesos
La fibra cumple un rol clave para regular el intestino después de jornadas de comidas muy calóricas. Incorporar verduras de hoja verde, legumbres y granos integrales ayuda a normalizar la digestión y a sostener un microbioma intestinal saludable.
Al mismo tiempo, es aconsejable reducir el consumo de sal, azúcar y alcohol. Estos componentes favorecen la retención de líquidos y la inflamación, además de sobrecargar órganos como el hígado. Reemplazarlos por opciones más naturales facilita una recuperación más rápida.
Proteínas, grasas saludables y descanso
Elegir proteínas magras, como pescado, pollo o alternativas vegetales, junto con grasas saludables presentes en el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos, contribuye a disminuir la inflamación y aporta saciedad. Evitar alimentos ultraprocesados y fritos también resulta beneficioso.
El descanso es otro factor fundamental. Dormir entre siete y ocho horas por noche permite regular hormonas vinculadas al hambre y al estrés, que suelen alterarse tras períodos de desorden alimentario.
Movimiento y hábitos sostenidos
Retomar la actividad física de forma moderada, como caminar, hacer estiramientos o practicar yoga, estimula el sistema digestivo y linfático, ayudando a eliminar toxinas y reducir la hinchazón. No se trata de entrenamientos intensos, sino de volver al movimiento de manera progresiva.
Los especialistas advierten que ayunos prolongados, dietas restrictivas o planes detox extremos pueden generar más daño que beneficio. La mejor estrategia para desinflamar el cuerpo después de los excesos es adoptar hábitos simples, sostenidos en el tiempo y alineados con una alimentación equilibrada y un estilo de vida activo.