04/11/2026
Esta decisión oficial permite el uso de la fuerza en el espacio aéreo durante los eventos en Buenos Aires, Córdoba y Luján, ante posibles amenazas en las ceremonias que presidirá el Sumo Pontífice del 8 al 11 de noviembre
La autorización para el derribo de aeronaves hostiles fue concedida por el gobierno nacional a través del Decreto N° 1334/2026, que se publicó este miércoles en el Boletín Oficial, a pocos días de la llegada del papa León XIV, programada entre el 8 y el 11 de noviembre; la regulación amplía el control aéreo y permite el uso de la fuerza como opción final para salvaguardar los eventos papales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Luján.
El Decreto modifica las Normas de Protección Aeroespacial vigentes desde 2016 para las áreas TMA Baires y TMA CBA y, como cambio principal, permite “el uso de la fuerza por parte de los recursos del Sistema de Defensa Aeroespacial para derribar y/o destruir vectores intrusos de origen externo catalogados como ‘hostiles’”, conforme al texto normativo.
El uso de esta fuerza se interpretará como medida de último recurso y estará destinado a “eliminar su capacidad de vuelo impidiendo la continuidad de su trayectoria”, según menciona la normativa, que también exige la creación de un plan para minimizar los riesgos para la vida y bienes en la superficie.
Para autorizar el uso de disparos o el derribo será necesaria la ratificación de un “acto hostil”, que incluye, entre otros, un ataque armado o la utilización o amenaza inminente de usar un avión como arma contra personas, intereses vitales de la Nación o objetivos estratégicos.
El Decreto incluye listas de indicios que pueden considerarse hostiles, como la presencia de armamento o la persistencia, a pesar de las advertencias, de una trayectoria, altitud o velocidad que sean compatibles con un ataque a un objetivo específico.
La declaración de hostilidad será responsabilidad del comandante conjunto Aeroespacial, quien dirigirá la respuesta; sin embargo, la implementación de la norma que permite el uso de armas deberá contar con la autorización del ministro de Defensa, Carlos Presti, cuyo poder, según la norma, fue delegado por el presidente Javier Milei para esta operación.
En términos operativos, el Comando Conjunto Aeroespacial llevará a cabo las acciones y coordinará con la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) las restricciones en los vuelos; la ANAC deberá tomar medidas y proporcionar apoyo al comando militar.
La normativa no establece una prohibición general de vuelos, pero permite ajustar las limitaciones, desviar aeronaves civiles fuera de áreas afectadas y aplicar diferentes niveles de control sobre el espacio aéreo y los servicios de navegación a cargo de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA).
El texto detalla tres niveles de control —control por coordinación, control total bajo subordinación directa y control total integral— y señala que la decisión sobre cuál se aplicará dependerá del comandante conjunto Aeroespacial según las circunstancias.
Los fondos necesarios para la operación serán financiados con recursos destinados al Ministerio de Defensa, al Ejército, a la Fuerza Aérea y al Estado Mayor Conjunto.
La acción busca, de manera inmediata, proteger los eventos papales programados del 8 al 11 de noviembre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Luján, a través de una mejor colaboración entre las autoridades civiles y las militares.