19/05/2026
La alianza militar entre la Argentina y el Comando Sur norteamericano prevé cooperación durante cinco años en tareas de patrullaje marítimo
El acuerdo firmado entre el gobierno de Javier Milei y el Comando Sur estadounidense prevé la entrega de equipamiento avanzado, entrenamiento y apoyo operativo para reforzar la vigilancia en el mar argentino durante los próximos cinco años. El anuncio despertó cuestionamientos por la presunta entrega de soberanía.
El Gobierno firmó este lunes un nuevo acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos que busca fortalecer las tareas de vigilancia marítima en el Atlántico Sur y que ya generó fuertes críticas de sectores opositores, que hablan de una “entrega de soberanía”.
“Programa para la Protección de los Bienes Comunes Globales” es el nombre de la alianza sellada entre Argentina y la administración de Trump y fue comunicado de manera oficial desde el Comando Sur de Estados Unidos, dependiente del Departamento de Defensa norteamericano.
Según el comunicado oficial difundido por las autoridades estadounidenses, el acuerdo comenzará con la entrega de una cámara especializada que será utilizada en una aeronave destinada al patrullaje marítimo argentino. El plan contempla además equipamiento avanzado, entrenamiento de élite y apoyo operativo para “interceptar y neutralizar amenazas marítimas”.
El documento de intención fue firmado por el contraalmirante Carlos Sardiello, en representación de la Cuarta Flota y de las Fuerzas Navales del Comando Sur, junto al almirante Juan Carlos Romay, jefe de la Armada Argentina.
El entendimiento representa un nuevo gesto de alineamiento internacional del gobierno de Javier Milei con la administración estadounidense. Desde el inicio de su mandato, el Presidente profundizó los vínculos políticos y militares con Washington. Apenas meses después de asumir viajó a Tierra del Fuego para reunirse con la entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson, y posteriormente recibió a su sucesor, Alvin Holsey.
Sin embargo, desde la oposición surgieron las primeras reacciones al acuerdo militar, considerado por varios sectores como un nuevo gesto de alineamiento internacional del gobierno de Javier Milei con la administración de Donald Trump. No es la primera vez que el Presidente se pone a disposición del país del norte ya que, desde el inicio de su gestión, el libertario profundizó los lazos políticos y militares con la Casa Blanca.
Las críticas también apuntan al riesgo de profundizar la presencia militar estadounidense en una zona considerada estratégica por sus recursos naturales, las rutas oceánicas y la proyección hacia la Antártida. Además, resurgen cuestionamientos sobre la intención expresada en varias oportunidades por Milei de avanzar con una base naval conjunta con Estados Unidos en Ushuaia.
El tema también se cruza con los reclamos históricos de las Fuerzas Armadas por la falta de equipamiento y capacidades perdidas, mientras que desde el oficialismo defienden la iniciativa como un refuerzo de la seguridad marítima y la oposición la denuncia como una mayor dependencia y una amenaza a la soberanía argentina.