20/08/2026
El Tribunal hizo lugar a la acusación planteada por el Ministerio Fiscal, aunque redujo la pretensión de pena que era de 14 años
Durante el juicio se comprobó que Maximiliano Gabriel Soza estranguló a su esposa hasta hacerla perder el conocimiento.
Luego de una semana de debate, este jueves 20 de agosto concluyó el juicio oral y público contra Maximiliano Gabriel Soza (31), acusado de intentar matar a su pareja (31) en un hecho ocurrido el 11 de enero de este año, en la vivienda que ambos compartían junto a sus dos pequeños hijos, en calle Italia al 3900 de la Capital.

La causa fue investigada por la Unidad Fiscal de Homicidios I, dirigida por Pedro Gallo, mientras que durante el debate intervinieron la auxiliar de fiscal Carolina Brito Ledesma, acompañada por la investigadora Sara Fernández.
Al iniciar el juicio, el Ministerio Fiscal había solicitado una pena de 14 años de prisión para Soza, al considerarlo autor material y penalmente responsable del delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, en grado de tentativa. Por su parte, la querella se adhirió en todos sus términos a la acusación presentada por la Fiscalía.
Finalmente, el Tribunal integrado por los jueces Alejandro Tomás, Augusto Paz Almonacid y Sebastián Mardiza hizo lugar a la acusación del Ministerio Fiscal y condenó al imputado a la pena de 10 años y dos meses de prisión de cumplimiento efectivo.
El MPF acreditó el contexto de violencia y el intento de homicidio
Durante sus alegatos finales, Carolina Brito Ledesma destacó la declaración de la víctima y la manera en que describió el ataque. Señaló que la mujer explicó que Soza le apretó directamente la tráquea mientras ella intentaba defenderse, pedirle que se detuviera y así recuperar el aire. “Dijo que sintió que ese iba a ser su último día, que no sentía el cuerpo y se desvaneció”, expresó.
La auxiliar de fiscal también hizo hincapié en el contexto de violencia de género acreditado durante el debate. En ese sentido, señaló que la víctima pudo exponer el círculo de violencia en el que se encontraba inmersa y describió distintas conductas de control ejercidas por el acusado. Entre ellas, mencionó los cuestionamientos sobre la ropa que utilizaba, las discusiones que se generaban cuando se reunía con amigos varones, la revisión constante de su teléfono celular y el control que ejercía sobre ella cuando regresaba a su casa.
Al finalizar, la auxiliar de fiscal sostuvo que, a partir de un análisis conjunto de la prueba producida durante el juicio, se pudieron establecer “indicadores y parámetros objetivos” que permitieron acreditar la existencia del dolo homicida, es decir, el conocimiento y la voluntad de Soza de causar la muerte de su pareja.
La acusación del MPF
El violento episodio sucedió el domingo 11 de enero del 2026 en la casa en la que ambos residían junto a sus dos hijos (de 3 y 5 años), en calle Italia al 3900 de la capital tucumana.
Según la Fiscalía, a las 02:00 de la madrugada de aquel día, la víctima estaba en la vivienda junto a su pareja conversando sobre la decisión de separarse, cuando en un momento en que la mujer se encontraba en el baño, el acusado decidió atacarla.
Así fue que, aprovechándose de una relación asimétrica de poder y de superioridad física, se abalanzó sobre ella y la tomó fuertemente del cuello con sus dos manos, mientras con el pulgar le apretaba la tráquea, tirándola al piso donde, con claras intenciones de quitarle la vida, continuaba ahorcándola hasta lograr desmayarla.
Luego la víctima recuperó la conciencia y advirtió que Soza se acercaba nuevamente para continuar ahorcándola, pero no logró su cometido ya que ella lo empujó y pudo huir en búsqueda de ayuda hacia la casa de su madre (vive al lado), quien la auxilió. En tanto que el imputado se dio a la fuga del lugar.