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12/06/2026

Mientras el miedo se propaga en Famaillá, los 470 kilos de droga apunta a otros municipios tucumanos

Los investigadores indican vínculos que los sospechosos tendrían en otras urbes del sur de Tucumán, mientras el silencio predomina entre los habitantes de Famaillá

La pesquisa federal sigue progresando en torno a una serie de preguntas que podrían indicar la presencia de un grupo delictivo más amplio detrás del segundo mayor decomiso en la historia del narcotráfico tucumano, una semana después del secuestro de 470 kilos de cocaína sobre la ruta 157, cerca de Río Seco.

Los lazos familiares y comerciales de los arrestados, el miedo que se nota en Famaillá, la potencial implicación de otros sospechosos y las relaciones con estructuras narcotraficantes a nivel internacional son algunos de los temas que actualmente examinan los investigadores.

Los dos arrestados hasta ahora tienen lazos profundos en ese lugar. Marcos Nacif, que fue detenido mientras trasladaba una carga tasada en más de dos millones de dólares, es el tío de Jorge "Pelaín" Nassif. Este último se encuentra en la cárcel Benjamín Paz actualmente debido a un caso relacionado con el narcotráfico. Los investigadores corroboraron la presencia del nexo familiar a pesar de las variaciones ortográficas en los apellidos.

La figura de "Pelaín" Nassif es precisamente uno de los componentes que generan mayor interés en la investigación. Una condena por ser parte de una banda que se dedicaba a la piratería del asfalto forma parte de su historial judicial. Años después, volvió a ser mencionado en las crónicas policiales cuando sufrió un ataque que se le atribuyó a la banda llamada "narcopolicías", compuesta por ex uniformados que fueron acusados de secuestrar individuos vinculados al tráfico de estupefacientes para exigir dinero o drogas a cambio de su liberación.

Aunque la Justicia consideró aquel suceso como un intento de robo, durante años se difundieron versiones que afirmaban que el objetivo real de los atacantes era apoderarse del cargamento de drogas o incluso secuestrarlo.

A lo largo del juicio contra los ex agentes de policía implicados, Nassif negó las insinuaciones acerca de presuntos lazos con el narcotráfico y sostuvo que ganaba dinero a través de la compraventa informal de autos usados. No obstante, posteriormente volvió a estar en el ojo del huracán cuando huyó de una redada en una casa donde se hallaron drogas ilegales. Fue apresado meses después.

Rodrigo Chávez, un individuo reconocido en Famaillá, es el segundo arrestado. Benito Allende, el abogado defensor de Chávez, afirmó que este no está relacionado con la carga secuestrada y aclaró que su conexión con el expediente se produce únicamente por ser propietario registral de la camioneta empleada para trasladar la droga.

"Está detenido porque el vehículo que transportaba la droga estaba registrado a su nombre. Él la había proporcionado como parte del pago por otra que era parecida y de color blanco. El abogado declaró: "El problema es que nunca hizo la transferencia". "Es un hombre trabajador que no está relacionado con este caso", agregó.

La investigación también incluye a un empresario de la gastronomía y la vida nocturna de Famaillá que sigue siendo fugitivo. De acuerdo con fuentes del sistema judicial, la operación relacionada con el vehículo habría implicado a este individuo, quien es objeto de un interés creciente por parte de los investigadores. Los investigadores tratan de determinar si mantenía vínculos comerciales o personales con Jorge "Pelaín" Nassif.

Además, la causa empezó a expandirse más allá de Famaillá. En las últimas horas, se han observado señales que han llevado a parte de la investigación a Monteros y Concepción. Algunos sospechosos estarían conectados a galpones que están siendo analizados judicialmente y tendrían conexiones comerciales con individuos de esas ciudades, según se informó.

Una de las hipótesis es que esos inmuebles podrían haber servido en el pasado para guardar cargamentos de cocaína.

Conforme pasa el tiempo, los investigadores compilan pruebas que refuerzan la hipótesis de que los sospechosos y detenidos eran parte de una estructura delictiva mucho más intrincada. Su función principal habría estado vinculada con la logística, un papel fundamental en las organizaciones de narcotráfico que consiste en recibir, proteger y trasladar envíos de drogas.

En algunas circunstancias, las personas que llevan a cabo esa función terminan involucrándose en operaciones que tienen como objetivo incluir los beneficios ilegales en el circuito económico formal utilizando métodos de lavado de activos.

Por esta causa, la justicia federal comenzó un análisis patrimonial minucioso de todos los individuos que aparecen en el expediente.

 Los primeros informes revelaron que Chávez habría reportado ingresos de casi un millón de pesos al día, obtenidos por la venta de verduras.

El empresario que sigue siendo prófugo, por su parte, parece estar relacionado con varias iniciativas comerciales, incluyendo una empresa de transporte, un lugar de baile, una concesionaria de vehículos y una sandwichería.

Entre tanto, la pregunta fundamental sigue siendo quiénes eran los beneficiarios reales de la carga. El clan Castedo, una de las agrupaciones narcocriminales más relevantes en la frontera con Bolivia, es parte de las hipótesis que se están evaluando, a causa del sello del delfín hallado en los ladrillos de cocaína confiscados.

Sin embargo, los investigadores todavía no han podido establecer si los sospechosos estaban en contacto directo con esa estructura criminal o si tenían conexiones con sus proveedores e intermediarios. Lo que parece no estar en discusión es que la organización responsable de la operación sobrepasaría el ámbito local debido a la cantidad de droga confiscada y a la logística utilizada para su traslado, lo cual podría indicar vínculos con redes de tráfico internacional.