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04/02/2026

Se cumplen 25 años del femicidio de Natalia Melmann

La adolescente fue hallada asesinada en Miramar el 4 de febrero de 2001. Su cuerpo presentaba moretones, fracturas, quemaduras y un golpe en el cráneo

Natalia Melmann tenía 15 años cuando, el 4 de febrero de 2001, fue secuestrada, abusada sexualmente y asesinada por oficiales de la Policía Bonaerense en la ciudad de Miramar.

Esa madrugada había intentado reencontrarse con su exnovio en un pub, no lo consiguió, así que emprendió el regreso caminando hacia su casa. En ese trayecto fue interceptada por el grupo de uniformados, cuatro de ellos ya fueron condenados a prisión perpetua por este crimen que conmovió a la sociedad en aquel verano.

En el 25° aniversario, su familia llevará adelante una marcha en la localidad costera por memoria, verdad y justicia y para exigir que se avance con la investigación sobre la identidad del quinto responsable.

La lucha de los Melmann parece no tener fin. En este cuarto de siglo han atravesado incontables obstáculos para que los asesinos de Natalia no queden impunes. “Han pasado 25 años de mora en los que nosotros como familia, Natalia como víctima y la sociedad entera no han podido acceder a la justicia”, expresó Nahuel, su hermano.

La autopsia realizada en el momento del hecho reveló la presencia de ADN de cinco individuos diferentes, de los que se identificó y condenó a tres en 2002 y al cuarto en 2023. A pesar de que las pruebas se encuentran en el expediente desde 2001, la investigación del quinto culpable inició hace apenas un año.

Entre julio y agosto del año pasado se tomaron muestras sanguíneas de seis expolicías que cumplían funciones en la comisaría de Miramar en aquel entonces: el excomisario Carlos Alberto Grillo, el comisario mayor Carlos Oroz Mieres, Hugo Ricardo Morra, Ángel Sánchez Custodio, Osvaldo Alfredo Sissi y José Luis Morillo. Además, a comienzos de 2025, se obtuvo la muestra de Enrique Diez, quien frecuentaba la casa a la que la adolescente fue llevada por última vez.

En un primer momento, la fiscal Ana María Caro había ordenado la extracción de sangre de 110 efectivos. El pedido fue denegado por el juez y se redujo la lista a ocho, sospechados por los cargos que ocupaban, irregularidades durante la indagación y los vínculos que tenían entre sí y con los condenados. Sin embargo, dos de ellos fueron excluidos de la investigación por un recurso presentado por la defensa. La decisión fue apelada por los abogados de la familia pero, pese a la insistencia, continúan exentos.

Así se obtengan las muestras de los ocho apuntados, los Melmann temen que el quinto autor material pueda no encontrarse entre ellos. “Tendrían que haber agotado las pericias en su totalidad en relación a todo el personal policial que prestó servicios en ese momento, en ese lugar, para intentar dilucidar, de una vez por todas, quién es el quinto responsable y dejarlo a merced de la justicia”, señaló Nahuel.

Según informó Josefina Rodrigo, abogada de los Melmann, ante la falta de celeridad de la Fiscalía, en diciembre debieron insistir para que las evidencias ya obtenidas sean enviadas a la Asesoría Pericial de La Plata para su cotejo. En caso de que haya una coincidencia, se debe iniciar un nuevo juicio para determinar exactamente el rol del sujeto en el crimen. “Que un quinto ADN sea cotejado y tengamos un resultado positivo no nos garantiza una condena. A un debate oral hay que nutrirlo de otras pruebas. Y, en relación al paso del tiempo, la gente desgraciadamente fallece, se muda, se desinteresa o súbitamente cambia su declaración en relación a intereses o amenazas y es muy complejo”, agregó el hermano de Natalia.

El caso

El 4 de febrero de 2001, Natalia Melmann volvía del boliche Amadeus de la ciudad balnearia cuando fue interceptada por Gustavo “Gallo” Fernández, un exconvicto e informante policial. Fue subida a una camioneta por la fuerza y trasladada a una casa en el barrio de Copacabana. Allí fue violada, torturada y finalmente estrangulada con uno de los cordones de sus zapatillas por oficiales de la Policía Bonaerense. Su cuerpo fue hallado cuatro días después, el 8 de febrero, tapado con ramas y hojas en el vivero dunícola de la zona. En la autopsia, además de múltiples moretones, quemaduras y un golpe en el cráneo, se encontraron los rastros genéticos de cinco individuos.

Durante el juicio llevado adelante en 2002 se condenó a tres de ellos: los agentes Oscar Alberto Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo Alfredo Suárez. Fueron sentenciados a cadena perpetua, que en ese entonces era de 25 años, por “privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía, en concurso con dos o más personas para procurar su impunidad”. Fernández recibió una pena de 25 años, luego reducida a diez, por actuar como “entregador”. Su ADN no se correspondía con ninguno de los hallados en el cuerpo de la adolescente.

En ese primer proceso también fue investigado Ricardo Panadero, que, pese a una coincidencia superior al 90% entre sus datos genéticos y los encontrados en el cuerpo de Natalia, fue sobreseído. Tras una serie de apelaciones impulsadas por los Melmann y un nuevo sobreseimiento, se inició un nuevo juicio que finalizó con su condena a reclusión perpetua en 2023 por privación ilegal de la libertad, abuso sexual agravado y homicidio doblemente agravado.

“El caso de Natalia está resuelto en un 80% de la materialidad, no así todos los delitos que se cometieron contra ella. La cadena de encubrimiento fue muy grave, muy extensa. Del homicidio y el abuso de Natalia pueden haber participado más personas y no haber dejado su rastro genético”, manifestó Nahuel con preocupación. Esa misma preocupación sienten él y su familia en torno a las sentencias de los primeros tres condenados, que se cumplirán en 2027. “Nosotros hemos padecido de la forma más brutal el reflejo de lo que son estas personas y saber que van a ser reintegradas a la sociedad nos atraviesa, nos conmueve y nos horroriza”, explicó a ANCCOM.

A su vez, denunció que gozan de beneficios desde el inicio de la causa, ya que no fueron sometidos a prisión preventiva durante el juicio y “amedrentaron testigos, a la familia e intentaron desviar la investigación”. A dos de ellos, Etchenique y Anselmini, se les concedieron salidas transitorias en 2010. Vecinos de la zona señalaron que violaron las condiciones del permiso en reiteradas ocasiones, lo que resultó en la revocación del privilegio para Anselmini. Los tres tienen pedidos de libertad condicional abiertos, recurso que ya les fue rechazado en dos ocasiones.

Tanto Nahuel como sus padres, Gustavo y Laura, destacan el apoyo que recibieron desde el primer momento por parte de la sociedad en su incansable búsqueda de justicia. Están seguros de que, de no ser por ello, el caso no habría avanzado y no se habrían conseguido las condenas. “Estamos en una lucha muy desigual desde el inicio. Nosotros lo único que recibimos del sistema jurídico es daño. Nunca hemos sido reparados, más bien todo lo contrario. Parece que estuviesen empeñados en torturarnos”, dijo el hermano de Natalia, en referencia a las múltiples trabas y dilaciones que tuvieron que enfrentar.

En octubre de 2025, Ramiro Anchou asumió como nuevo fiscal de la Municipalidad de General Alvarado. Él y el juez de garantías del Juzgado N°1 de Mar del Plata, Daniel Alejandro De Marco, son los actuales responsables de hacer avanzar la causa y dar con el quinto culpable del brutal femicidio.

Actualmente, Nahuel Melmann ya no vive en Miramar. Dejó la ciudad para proteger a sus hijos de este difícil proceso y de la futura liberación de los asesinos de su hermana. Lo que jamás abandonó fue la lucha.

“Entre el cielo y la tierra, tu latido perpetuo se escuchará pidiendo volver a la vida, a la libertad, al amor y al conocimiento” dice el flyer que hizo circular la familia. Acompañada de una fotografía de Natalia y el pedido de llevar una flor, la frase invita a la marcha que se llevará adelante la misma noche del femicidio, el 4 de febrero a las 21 horas, en las calles 21 y 28 de Miramar.