02/10/2026
Una nueva variante del virus fue identificada en siete provincias. Esta situación se añade a una crisis política y de salud que obstaculiza la atención de los afectados
La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo ha causado 4. 018 muertes y 8. 300 casos confirmados, de acuerdo con el último reporte divulgado por el gobierno local. Este es el brote más grave que se ha documentado en el país y las autoridades están vigilando su desarrollo en la región.
La enfermedad se ha encontrado en siete provincias. Aunque las autoridades y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comunicaron que la propagación ha comenzado a disminuir en algunas áreas de Ituri, donde se originó el brote, el virus aún sigue diseminándose en el este del país, incluyendo la adyacente provincia de Kivu del Norte.
Más de 2. 000 personas han logrado recuperarse de la enfermedad. No obstante, la expansión del virus mantiene en alerta a las autoridades de salud, que enfrentan dificultades para brindar atención a los pacientes y detener los contagios debido a la escasez de recursos.
El brote es ocasionado por la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, que hasta ahora ha generado menos brotes que la cepa Zaire, que es responsable de la mayoría de los casos reportados en el Congo. Las autoridades de salud mencionaron que los primeros signos de la variante Bundibugyo pueden ser leves, lo que podría retrasar la identificación de los casos.
La provincia de Ubangi del Sur, que se ubica en el noroeste del país, se convirtió el mes pasado en la séptima en reportar un brote. La identificación se realizó tras la muerte de un hombre que había viajado desde el este del Congo a causa del virus.
La crisis sanitaria se desarrolla en un país que también enfrenta conflictos armados, pobreza y una falta de infraestructura básica. En algunas áreas, grupos armados luchan por el control del territorio, lo que dificulta el acceso de los equipos de salud y complica las labores de prevención y atención.
A este panorama se añade la demanda del personal de salud por salarios pendientes. Algunos trabajadores han denunciado que no reciben su pago desde agosto y septiembre, lo que provocó protestas en Ituri, una de las regiones más afectadas por el brote.
Al menos 50 trabajadores de la salud perdieron la vida tras contraer el virus.
Otro problema ocurrió esta semana, cuando soldados del ejército incendiaron un campamento de desplazados en las afueras de Bunia durante un operativo en busca de armas. El lugar también funcionaba como un centro de tránsito para pacientes infectados.
El incendio obligó a aproximadamente 19. 000 personas a evacuar el campamento, incluidas personas enfermas, lo que incrementó el riesgo de nuevos contagios.
La escasez de centros de tratamiento representa también un reto para las autoridades. El coordinador de la ONU para el ébola, Julien Harneis, explicó que la construcción y mantenimiento de estos espacios requiere recursos financieros y personal, ambos difíciles de conseguir en el país.
Como una medida dentro de la respuesta sanitaria, las autoridades han implementado laboratorios móviles con el fin de acelerar la identificación de casos. Así, aquellos resultados que previamente podían tardar hasta 72 horas ahora se obtienen en cerca de seis horas.
La OMS también ha señalado la expansión del virus hacia nuevas áreas de atención sanitaria. De acuerdo con la organización, si la tendencia actual persiste, el brote en la República Democrática del Congo podría superar el número de decesos registrado en África Occidental entre 2014 y 2016, que resultó en más de 11. 000 fallecidos en Guinea, Liberia y Sierra Leona.