25/09/2026
La localidad británica se movilizó durante un largo periodo de tiempo por la desaparición de Noah Woods. Su cuerpo fue hallado al día siguiente, por buzos de la policía metropolitana
La desaparición de Noah Woods, un niño británico de tres años con una ligera pérdida de audición, movilizó a toda una comunidad en Inglaterra durante horas. Más de 1300 personas se unieron a la búsqueda después de que el pequeño desapareciera en una plaza de Brantham, Suffolk, el 15 de septiembre. Al día siguiente, su cadáver fue hallado en una laguna cercana.
Ahora, durante la investigación judicial sobre su deceso, se revelaron nuevos detalles sobre los últimos momentos en que Noah fue visto con vida: había salido del área de juego a través de un hueco en la valla que rodeaba el lugar y se dirigió hacia Decoy Pond, donde fue finalmente encontrado.
Noah había ido esa tarde al parque con su abuelo. Según el testimonio del detective jefe Matthew Connick, esta era una rutina habitual para el niño. Las cámaras de seguridad capturaron a Noah jugando con su abuelo. Las primeras imágenes fueron tomadas a las 14:13 y las últimas a las 14:37. El sistema de videovigilancia se activaba por movimiento, por lo que no permitió una reconstrucción continua de los eventos.
De acuerdo con Connick, Noah salió del área de juego "por un hueco en la valla que daba al jardín conmemorativo, donde pasó por una puerta abierta" y empezó a caminar hacia Decoy Pond. Su abuelo se dio cuenta e intentó seguirlo. El inspector explicó que llegó a gritarle para que se detuviera. Sin embargo, tras recorrer aproximadamente 200 metros, lo perdió de vista.
Fue entonces cuando se alertó a la Policía y comenzó un vasto operativo de búsqueda que movilizó a más de 1300 personas, entre vecinos de Brantham, policías, bomberos, perros entrenados y helicópteros. También se revisaron cámaras de seguridad, imágenes de vehículos y diversas áreas de campos y zonas boscosas.
El 16 de septiembre, un día después de su desaparición, buzos de la Policía Metropolitana encontraron el cuerpo de Noah en Decoy Pond, una laguna cerca del área de juegos. El detective Connick explicó durante la audiencia que el cadáver estaba a aproximadamente cinco metros de la orilla y entre raíces de árboles sumergidas. En esa área, la profundidad del agua alcanzaba alrededor de 1,8 metros.
Los paramédicos confirmaron la muerte a las 16:31. Esa misma noche, su madre, Charlie Peck, identificó formalmente el cuerpo en un hospital de Ipswich. La Policía de Suffolk informó desde el principio que no consideraba la muerte del niño como sospechosa. La autopsia, realizada en el hospital de Addenbrooke, no había determinado aún la causa médica del fallecimiento del niño.
En un homenaje publicado por la familia de Noah, lo describieron como un niño "feliz, travieso y juguetón" que disfrutaba reír, y su madre instó a otros padres a "abrazar un poco más fuerte a sus hijos y valorar cada momento". Noah "era parte de una familia amorosa y cariñosa, y vivía con su mamá, su papá y su hermanito pequeño", indicaron.
Cada martes, desde su nacimiento, Noah iba al parque con su abuelo. "Tenían una relación maravillosa; disfrutaban jugar a las escondidas, correr y explorar los juegos infantiles. Esos momentos estaban llenos de risas y felicidad, y son recuerdos que nuestra familia atesorará para siempre", afirmaron.
"A Noah le estaban realizando una evaluación para detectar autismo, aunque aún no había recibido un diagnóstico. También tenía una ligera pérdida de audición y retraso en el habla. A pesar de las dificultades que enfrentaba, aprendía algo nuevo cada día. Decía palabras nuevas constantemente y apenas empezaba a encontrar y usar su voz", comentaron.
La comunidad de Brantham también quedó profundamente conmovida. Después de la búsqueda, los vecinos dejaron flores, juguetes y mensajes en el mismo lugar donde Noah había sido visto por última vez. En los días posteriores, el pequeño pueblo se transformó en un espacio de homenaje para el niño.