23/09/2026
Ambos líderes dialogarán en la Casa Blanca sobre la pausa en aranceles, el conflicto en el Medio Oriente y la carrera en inteligencia artificial
El presidente chino, Xi Jinping, llegó este miércoles a EE. UU. para una visita de tres días y fue saludado por Donald Trump en el aeródromo militar de Andrews, próximo a Washington, en un gesto singular que subraya la relevancia que la Casa Blanca le asigna a este encuentro entre los líderes.
El avión de la compañía estatal Air China aterrizó a las 21:40 GMT (17:40 hora local) en la base militar, donde había una guardia de honor compuesta por soldados en uniforme de gala y varios cazas.
Esta es la primera visita de Estado de Xi Jinping a la Casa Blanca en más de diez años. El líder chino había estado en Washington en 2015, bajo la presidencia de Barack Obama.
El encuentro con Trump será el tercero entre los dos desde que el republicano regresó al poder. Las reuniones anteriores ocurrieron en octubre del año pasado en Busan, Corea del Sur, y en mayo de este año en Pekín.
El día más importante de la visita será este jueves, cuando Trump y Xi tendrán una reunión bilateral en la Casa Blanca. Se discutirán algunos de los temas más tensos entre Washington y Pekín, como la tregua arancelaria, el conflicto en Irán, el futuro de Taiwán y la competencia en inteligencia artificial.
Aunque no se anticipan acuerdos significativos, ambos gobiernos buscan mantener los canales de comunicación abiertos en un período de relativa calma comercial, aunque sigan existiendo diferencias en tecnología, recursos estratégicos, Taiwán y la relación de China con Irán.
Trump y la primera dama, Melania Trump, también ofrecerán una cena oficial este jueves por la noche para Xi y su esposa, Peng Liyuan. El presidente estadounidense desea honrar a su homólogo chino después de su visita a Pekín, que estuvo llena de actividades oficiales y ceremoniales.
Xi estará en Estados Unidos hasta el viernes. Ese día, junto a Trump, visitará los Archivos Nacionales, donde se encuentran la Constitución y la Declaración de Independencia, como parte de los festejos por el 250 aniversario de la independencia estadounidense.
Antes de la llegada de Xi, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, indicó que Washington y Pekín tienen "la responsabilidad de interactuar y comunicarse al más alto nivel" a pesar de sus "grandes diferencias".
Por su parte, el embajador chino en Washington, Xie Feng, afirmó que ambas potencias deben construir una "estabilidad estratégica constructiva". Según él, esta idea no es sólo un lema, sino un llamado a que ambos países colaboren "hacia el mismo objetivo".
La llegada de Xi ocurre en un contexto de disminuida fricción comercial entre las dos principales potencias económicas globales, aunque todavía hay conflictos relacionados con el comercio, la tecnología, los recursos minerales clave, Taiwán y los vínculos de Pekín con Irán.