10/09/2026
Los abogados Mark E. Donnelly y Andrés Sánchez pidieron al juez federal Alvin K. Hellerstein que lo transfiriera a una vivienda privada con vigilancia armada durante las 24 horas del día
La ex primera dama de Venezuela, Cilia Flores, fue arrestada con su marido Nicolás Maduro el 3 de enero por fuerzas estadounidenses. Ella solicitó a la justicia neoyorquina que se le concediera prisión domiciliaria debido a problemas de salud, especialmente en lo que respecta a afecciones cardíacas.
Los letrados Mark E. Donnelly y Andrés Sánchez, miembros de la defensa de Flores, pidieron al juez federal Alvin K. Hellerstein que lo trasladara a una residencia privada con vigilancia armada las 24 horas del día, supervisión por GPS, limitación en las visitas y las llamadas telefónicas intervenidas, entre otras disposiciones.
“La Sra. Flores de Maduro es una mujer de 69 años que necesitará el tiempo suficiente para recuperarse de cualquier procedimiento médico en un entorno propicio para recuperar su salud”. La defensa, de acuerdo con la CNN, sostiene que “A pesar de los esfuerzos constantes del personal del MDC, un centro de detención no cuenta con las condiciones necesarias para dicha recuperación”. La defensa señala que se discutió la solicitud con el Gobierno estadounidense, quien se mostró en contra de esta.
Los abogados dijeron que Flores no estaba tomando medicamentos ni presentaba problemas de salud física antes del operativo militar en Caracas, pero que después de su arresto empezó a tomar cuatro medicamentos. Aseguran también que padeció el 29 de julio un episodio severo de media hora con fuerte presión en el pecho, lo cual podría haber sido un infarto leve, según las consultas realizadas con médicos externos.
Los abogados señalaron que, sin un ecocardiograma extra para cotejar la función del corazón con la de sus exámenes previos, no es posible determinar el grado del daño coronario al que Flores pudo haber estado expuesto. Además, añadieron que este necesita como mínimo un procedimiento cardíaco invasivo (cateterismo).
La presentación sostiene que “Cilia Adela Flores de Maduro es la primera dama de la República Bolivariana de Venezuela y merece la oportunidad de esperar su juicio bajo arresto domiciliario, mientras se recupera de una cirugía cardíaca invasiva”.
El informe señala que las palpitaciones se han disminuido y que Flores, quien perdió más de 11 kilos desde el momento de su encarcelamiento, procuró incrementar su actividad física. Sin embargo, todavía muestra debilidad, taquicardia ocasional y problemas respiratorios, así como náuseas esporádicas y dolor en el pecho.
“Cada vez que se ha presentado alguno de estos episodios, ha tratado de mantener una cierta apariencia de calma mientras se encuentra entre más de 40 detenidas que llevan a cabo su rutina diaria con distintos niveles de ruido, agitación y perturbaciones ocasionales”, enfatiza la presentación, que agrega que la prisionera no duerme más de tres o cuatro horas por noche y que no logra hallar un momento a lo largo del día para relajarse y reponerse.
El documento hace uso de argumentos de inmunidad internacional, parecidos a los que la defensa del derrocado Maduro presentó días atrás, en los que solicitaba al juez desechar la acusación.
El texto sostiene que Flores fue "secuestrada" y que sus captores le causaron heridas.
Los letrados afirmaron, además, que Flores no posee antecedentes penales y que las denuncias no demuestran que constituya una amenaza para la población estadounidense. Aseguran además que no hay peligro de fuga, pues está "comprometida" a llevar hasta el final "su caso y el de su marido", y se ha empeñado en respaldarlo con su presencia permanente.
Flores y Maduro se han declarado inocentes de los cargos de narcotráfico, lavado de dinero y corrupción.
El proceso está en una etapa anterior al juicio, que comenzará el 1 de junio de 2027. Una audiencia será llevada a cabo el 17 de noviembre con el propósito de que los argumentos acerca de las mociones para desestimar el caso sean escuchados por el juez Hellerstein.