21/08/2026
La joven venezolana integraba la Sinfónica Nacional Infantil y había viajado a Roma para participar de las celebraciones por la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles. Su madre denunció fallas en la atención médica durante los 10 días que permaneció internada
Romina Rivera Cruz, la niña venezolana de nueve años que se destacó como violinista y llegó a tocar ante el papa León XIV en el Vaticano, murió el pasado domingo. La pequeña integraba la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela y padecía fibrosis quística, una enfermedad genética y crónica que afecta principalmente los pulmones y el sistema digestivo.
La noticia fue confirmada por el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela (El Sistema), institución a la que pertenecía la niña. “Recordaremos siempre tu sonrisa, tu amor por el arte y tu brillante talento”, expresó la organización tras conocerse su fallecimiento.
Romina había alcanzado reconocimiento por su talento musical desde muy pequeña. En octubre de 2025 viajó a Roma como parte de una delegación de unos 160 niños venezolanos que participó de las actividades organizadas por la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, los primeros santos de Venezuela.
Romina Rivera Cruz y su presentación ante el Papa
Durante su estadía en Italia, la niña participó del concierto Santos y Música para Todos, donde interpretó un solo de violín en Danzón n.º 2, una de las obras más reconocidas del compositor mexicano Arturo Márquez.
Raquel Castillo, directora regional de El Sistema en Portuguesa, recordó a Romina luego de su muerte y destacó sus condiciones como estudiante. La describió como una niña “muy disciplinada, estudiosa, talentosa y feliz”.
La pequeña también era alumna del colegio Nuestra Señora del Pilar, donde cursaba quinto grado. La institución educativa expresó sus condolencias a la familia y destacó el recuerdo que dejó entre sus compañeros y docentes.
A pesar de convivir con la fibrosis quística, Romina mantuvo su actividad artística y continuó desarrollando su pasión por el violín.
La denuncia de la madre de Romina Rivera Cruz
Tras la muerte de su hija, Claribeth Cruz cuestionó públicamente la atención médica que recibió Romina durante los 10 días que permaneció internada en un hospital de Acarigua, Venezuela.
Según relató la mujer, la niña fue atendida por distintos médicos que, de acuerdo con su denuncia, no estaban familiarizados con la fibrosis quística. También afirmó que el hospital no permitió que el neumonólogo que trataba habitualmente a Romina participara de las decisiones relacionadas con su tratamiento.
“Me negaron esa oportunidad”, sostuvo Cruz al referirse a la posibilidad de establecer contacto con el especialista de cabecera de su hija.
La madre también cuestionó las condiciones del centro de salud y la cantidad de estudios realizados durante la internación. Según su relato, algunos de esos procedimientos habrían contribuido a descompensar a la niña.
“Mi hija pasó a ser estudio y práctica de cada uno de esos médicos que estaban ahí, estudiantes o no, que estaban de guardia”, afirmó.
Cruz explicó que decidió hacer pública su experiencia para advertir sobre situaciones que podrían afectar a otros niños con enfermedades complejas.
“Sé que con esto no voy a recuperar a mi hija, pero también que así como ella padeció estos 10 días en el hospital, muchos niños también lo deben de haber pasado o quizás lo pasan”, expresó.
El recuerdo de su profesor de música
Juan Beneditto, quien fue profesor de Lenguaje Musical de Romina, recordó que la niña conocía desde muy pequeña la enfermedad con la que convivía.
Según contó, cuando tenía seis años mantuvo con él una conversación que lo sorprendió por su madurez. Romina era consciente de que su enfermedad podía afectar su expectativa de vida y, según su profesor, esa conciencia marcó su manera de vivir.
La niña logró, pese a las dificultades que atravesó por su enfermedad, desarrollar una carrera musical desde muy temprana edad y formar parte de una de las principales agrupaciones infantiles de Venezuela.
Su muerte generó mensajes de despedida de familiares, docentes e integrantes de El Sistema, que destacaron tanto su talento con el violín como su personalidad y la alegría que transmitía. (Fuente: La Gaceta)