12/07/2026
Las filas en las gasolineras se extienden a lo largo de kilómetros y obligan a la población a esperar días completos o a usar bicicletas y caballos
La ofensiva ucraniana que consistió en atacar con drones las refinerías de petróleo más importantes de Rusia causó una grave crisis de combustible en este país, lo cual obligó a los conductores a aguardar durante horas y hasta días completos para llenar el depósito de sus coches.
Conforme el desabastecimiento se agrava en diferentes zonas del país, las estaciones de servicio tienen que cerrar sus puertas. Por esta razón, los habitantes recorren ciudades enteras y pasan la noche dentro de sus coches para no perder su turno en filas que llegan a medir kilómetros.
La ofensiva de las fuerzas ucranianas llegó a diez instalaciones de refinado rusas, desde la región de Leningrado hasta Omsk, que se encuentra a unos 2.500 kilómetros de la frontera. Esto cambió radicalmente la rutina diaria y los negocios del pueblo.
Los residentes de las zonas rurales comenzaron a modificar de manera radical sus costumbres productivas y de transporte frente a los continuos problemas para adquirir nafta o gasoil. En Chita, ciudad que se encuentra en la región de Transbaikalia, los automovilistas deben esperar hasta 36 horas para repostar, lo que ocasiona que a muchos de ellos se les acabe el combustible mientras están en la fila y tengan que empujar sus vehículos.
La dirección política manifestó sus desacuerdos con respecto a la gestión de la situación interna y al hecho de que el Poder Ejecutivo no se pronunció. La diputada Nina Ostanina, a través de su canal de Telegram, cuestionó la posición del gobierno al preguntar: "¿Por qué, justo antes de la cosecha, el viceprimer ministro encargado del sector y el ministro de Agricultura no dicen nada?".
En su defensa, la legisladora advirtió sobre las repercusiones en términos de producción del faltante al afirmar que "el país podría quedarse sin granos; eso, bajo las sanciones internacionales, equivaldría a una condena de muerte".
Los gobernadores de distritos como Irkutsk, Krasnodar y Pskov, así como las autoridades nacionales, rechazaron la presencia de un desbordamiento estructural en los inventarios energéticos, a pesar de estas advertencias. El viceprimer ministro, Alexander Novak, aseguró que el problema se limita a puntos de venta individuales y que la falta de equilibrio obedece a comportamientos especulativos y al miedo social.
En consonancia con este planteamiento, Mikhail Vedernikov, el gobernador de Pskov, explicó las razones del aumento de la demanda en la aplicación estatal Max al afirmar que "la gente tiene miedo de no poder continuar moviéndose con normalidad, ir a trabajar o cuidar a sus hijos", añadiendo que "los taxistas y los pequeños negocios están acumulando existencias para no perder ingresos. Los agricultores están inquietos por los posibles desperfectos de las máquinas y las pérdidas de cosechas que esto podría conllevar. Todo esto está fomentando un aumento en la demanda".
Por último, la insatisfacción provocada por las condiciones económicas afectó directamente a los índices de opinión pública relacionados con el presidente. Según un sondeo de la Fundación Rusa de Opinión Pública (FOM), en solo una semana el índice de aprobación de Vladimir Putin cayó del 74 % al 69 %, lo que representa la cifra más pequeña desde que comenzaron las operaciones militares a gran escala.
Sin embargo, el Centro Levada reportó que este desgaste no resultó en una demanda para detener las hostilidades; en realidad, la aprobación de la guerra se elevó al 30 % (seis puntos más que en marzo de 2026), mientras que el porcentaje de encuestados que creen que Rusia debería comenzar diálogos para la paz cayó al 60 %, lo cual representa una disminución de siete puntos porcentuales con respecto a los datos del año previo.