20/06/2026
La semana pasada, en las afueras de San Pablo y durante una actividad de "rope jump", ocurrió el accidente
La policía comunicó este sábado que tres individuos fueron arrestados por el fallecimiento de una joven de 21 años en Limeira, estado de San Pablo (sureste de Brasil). La joven murió al caer de un puente durante una actividad denominada "rope jump", en la que fue empujada sin cuerda de seguridad. Con estos nuevos arrestos, se ha elevado a seis el total de detenidos por este suceso trágico.
Antonio Luis Tuckumantel, el comisario, señaló que no es posible proporcionar los pormenores de la participación individual de cada detenido en este caso, a pesar de que fuentes policiales mencionaron que las detenciones tienen como finalidad impedir la destrucción de pruebas relacionadas con las operaciones del negocio de aventura.
El 13 de junio del año pasado, María Eduarda Rodrigues de Freitas falleció tras caer desde el Puente del Esqueleto, que ahora es un centro de deportes extremos. La caída fue desde una altura cercana a los 40 metros.
Desde la jornada del siniestro, tres individuos adicionales continúan en prisión. Los acusados son Maicon Fernandes Cintra, de 42 años; Luis Felipe Feliciano Egoroff, de 32 años; y Vitor de Freitas Gonçalves, de 27 años. Ellos fueron imputados por homicidio con dolo eventual y siguen en prisión preventiva tras la negativa del sistema judicial a los pedidos de "habeas corpus" que sus letrados habían presentado.
De acuerdo con el estudio, los tres formaban parte de la agrupación que coordinaba saltos desde el Puente del Esqueleto, una estructura ferroviaria incompleta que ofrecía saltos a un costo de 180 reales (aproximadamente 35 dólares) por individuo. Falleció Maria Eduarda, quien era habitante de la localidad de Jandira. Ella fue arrojada al vacío sin estar sujeta al sistema de seguridad durante la caída.
Según la Policía Civil, la cuerda que se suponía debía sujetar a la víctima no quedó bien ajustada y siguió enrollada en la plataforma desde donde se efectuó el salto.
Una grabación hecha por los testigos reveló que la joven fue llevada por los instructores hasta el borde del puente y empujada al vacío sin haber terminado la inspección de seguridad. Además, los testigos afirmaron que los encargados no llevaron a cabo la revisión final de los equipos antes del salto.
La investigación también estableció que el grupo que fomentaba la actividad extrema no funcionaba como un negocio legalmente establecido.