25/05/2026
En su primera encíclica, el pontífice sostuvo que la IA no es "moralmente neutra", reclamó controles internacionales y advirtió sobre el riesgo de que la tecnología quede concentrada en pocas manos.
En el documento “Magnifica Humanitas”, el pontífice reclamó límites éticos y legales para la IA, alertó sobre la concentración del poder tecnológico y pidió proteger el trabajo, la democracia y la dignidad humana.
El papa León XIV presentó este lunes su primera encíclica titulada Magnifica Humanitas, un extenso documento de 110 páginas en el que fija la postura de la Iglesia Católica frente al avance de la inteligencia artificial y sus consecuencias sociales, políticas y económicas.
En el texto, el pontífice advierte que la IA “no puede considerarse moralmente neutra” y plantea la necesidad de “desarmarla” para evitar que “domine al ser humano”. Además, reclama marcos jurídicos sólidos, supervisión independiente y mayor responsabilidad política frente al creciente poder de las grandes empresas tecnológicas.
Una encíclica centrada en la inteligencia artificial
La encíclica, cuyo nombre significa “Humanidad magnífica”, fue firmada el pasado 15 de mayo, fecha en la que se cumplieron 135 años de la publicación de Rerum Novarum, el histórico documento de 1891 que sentó las bases de la Doctrina Social de la Iglesia durante la Revolución Industrial.
León XIV, el primer papa estadounidense de la historia y con formación en matemáticas y derecho canónico, sostuvo que el desarrollo tecnológico puede generar participación y justicia, pero también profundizar desigualdades, exclusión y control social.
“La inteligencia artificial alimenta la brecha entre incluidos y excluidos”, expresa el documento, que rápidamente comenzó a ser considerado como uno de los textos más influyentes del debate global sobre el futuro tecnológico.
Críticas a la concentración del poder tecnológico
Uno de los ejes principales de la encíclica apunta contra la concentración de poder en manos de grandes compañías privadas que controlan algoritmos, datos, plataformas digitales e infraestructuras tecnológicas.
Según el pontífice, ese dominio permite que unas pocas empresas definan “condiciones de acceso, reglas de visibilidad, formas de relación e incluso oportunidades económicas”, generando nuevas formas de dependencia y manipulación.
En ese sentido, León XIV afirmó que “no basta con invocar la ética de manera abstracta”, sino que resulta necesario establecer controles concretos, regulación estatal y organismos de supervisión independientes.
El papa también advirtió sobre la creciente acumulación de riqueza vinculada al sector tecnológico y sostuvo que ya no es posible confiar únicamente en “la mano invisible del mercado” frente al impacto económico de la automatización y la robótica.
Trabajo, menores y democracia
El documento dedica capítulos específicos a los sectores que considera más vulnerables frente al avance de la IA.
Sobre el empleo, el pontífice alertó que muchos procesos tecnológicos pueden desespecializar trabajadores, someterlos a vigilancia automatizada y reducirlos a tareas repetitivas. Por ello, reclamó políticas de protección laboral y programas de capacitación para acompañar los cambios tecnológicos.
“La búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente empleos”, sostuvo.
En relación con los menores, León XIV manifestó preocupación por fenómenos de explotación sexual, chantaje y manipulación digital potenciados por herramientas de inteligencia artificial capaces de alterar imágenes, videos y perfiles en redes sociales.
Además, el papa advirtió sobre los riesgos que la IA representa para la democracia y la vida pública, especialmente por la expansión de la desinformación y los contenidos manipulados.
“La indiferencia hacia la verdad conduce lentamente hacia el totalitarismo”, escribió el pontífice, quien pidió que las plataformas digitales promuevan el pensamiento crítico y no se conviertan en herramientas de dominación o manipulación masiva.
El impacto ambiental y el uso militar de la IA
La encíclica también retoma la preocupación ambiental impulsada años atrás por Pope Francis en Laudato si’.
En esta ocasión, León XIV alertó sobre el enorme consumo energético y de agua que requieren los centros de datos utilizados para entrenar modelos de inteligencia artificial, además de su impacto en las emisiones contaminantes.
Por otra parte, el pontífice cuestionó el uso militar de la IA y afirmó que “no es permisible” delegar decisiones letales a sistemas automatizados.
Incluso llamó a superar el concepto de “guerra justa” y reclamó un marco internacional común que limite la carrera armamentística tecnológica y garantice protección para la población civil.
Pedido histórico de perdón por la esclavitud
Uno de los puntos más impactantes del documento fue el pedido formal de perdón por parte de la Iglesia Católica por su participación histórica en la legitimación de la esclavitud.
“Por esto, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”, escribió el papa, quien reconoció que durante siglos distintos pontífices avalaron sistemas de sometimiento y esclavización.
León XIV vinculó además ese pasado con nuevas formas de explotación vinculadas a la economía digital y la extracción de minerales utilizados para fabricar tecnología y chips destinados al desarrollo de inteligencia artificial.
El texto concluye con un llamado a que la innovación tecnológica permanezca subordinada al bienestar humano y al bien común, evitando que el avance de la inteligencia artificial termine debilitando la dignidad, la libertad y la igualdad de las personas.