07/05/2026
Becky Hamber y Brandy Cooney fueron halladas culpables de asesinar a su hijo adoptivo de 12 años y maltratar al menor
Un tribunal de Ontario dictó este martes un fallo que sacudió a toda la comunidad: Becky Hamber y Brandy Cooney fueron encontradas culpables de asesinar a un niño de 12 años y de encerrar a su hermano menor, a quienes intentaban adoptar.
El juez Clayton Conlan fue quien confirmó la condena, mientras que espera que en los próximos días se dé a conocer cuántos años de prisión les corresponderán.
En su testimonio, Cooney se describió a sí misma y a Hamber como madres cariñosas pero frustradas que luchaban por lidiar con dos niños que, según ella, presentaban graves problemas de desarrollo derivados de traumas sufridos en la primera infancia.
De acuerdo a la información que trascendió del juicio por la muerte del nene de 12 años, las dos mujeres están acusadas de golpear y atar a los nenes, además de encerrarlos e imponerles castigos físicos.
Según la investigación, el niño era mantenido encerrado durante hasta 18 horas diarias en una habitación del sótano, donde sufría castigos físicos, restricciones alimentarias y ejercicios forzados bajo vigilancia mediante cámaras de seguridad.
El análisis de sus celurares reveló una serie de maltratos y castigos: desde golpear y atar a los nenes, encerrarlos, obligarlos a subir y bajar escaleras y privarlos de comida.
Los fiscales revelaron además que los hermanos permanecían encerrados desde las seis de la tarde hasta el mediodía siguiente y solo podían salir una vez por la noche para ir al baño.
Mientras estaban en sus habitaciones, los niños también se veían obligados a hacer ejercicio vestidos con trajes de neopreno mientras sus madres los vigilaban a través de cámaras de seguridad.
El hijo mayor pesaba 22 kilos al momento de su muerte, lo que daba cuenta de que también se lo privaba de alimentos. En cuanto a las torturas, también se informó que las mujeres encerraban a los niños desde las 6 de la tarde hasta el mediodía del día siguiente, todos los días.
En su sentencia, el juez Conlan escribió que la decisión de las dos mujeres de aislar y confinar a la víctima en su habitación del sótano, privándolo de comida, “demostraba la intención de matar al niño”.
Durante el juicio también surgieron mensajes y búsquedas en internet realizadas por las acusadas, entre ellas frases como “odio a mi hijo adoptivo”, además de consultas sobre “mordazas para niños”, “camisas de fuerza” y posibles sobredosis con medicamentos antidepresivos.
En uno de los mensajes incorporados a la causa, una de las mujeres escribió: “Lo estrangulaste y lo tiraste al suelo”.
El juez consideró probado que el aislamiento extremo, la desnutrición y los maltratos demostraban intención de matar al menor.
En ocasiones, los despertaban a media noche para que fueran al baño y los volvían a encerrar. El juez también halló pruebas que daban cuenta que “demostraban la intención de matar al niño”.
“En el momento de su muerte, L., el mismo niño que solía sonreír para la cámara y jugar afuera frente a la casa, estaba desnutrido. Se encontraba en un estado de extrema delgadez. Los primeros en llegar al lugar no podían comprender cómo el niño pequeño y extremadamente delgado que yacía en el suelo del sótano podía tener realmente 12 años”, escribió el juez.
Tras la tragedia, el hermano menor fue separado de las acusadas y posteriormente quedó bajo el cuidado de su madre biológica.
La fiscal Monica MacKenzie calificó el caso como “excepcionalmente trágico” y afirmó que ninguna condena podrá reparar el daño causado.