23/04/2026
Juan Ignacio Debandi Álvarez dejó de tener contacto con familia y amigos el 11 de enero de este año
Un joven argentino es intensamente buscado en el sur de Francia tras permanecer desaparecido desde mediados de enero. Se trata de Juan Ignacio Debandi Álvarez, de 36 años, oriundo de General Rodríguez, cuyo paradero es desconocido desde el 18 de enero, cuando fue visto por última vez en Cassis, cerca de Marsella.
Juan Ignacio es licenciado en Biología y trabajó durante años en la Universidad Nacional de Luján antes de trasladarse a Europa para trabajar en España e Irlanda.
El último contacto con su familia fue el 11 de enero, a través de una videollamada. Su hermana, María Florencia Debandi, explicó que, si bien solía demorar en responder mensajes, nunca había pasado tanto tiempo sin comunicarse. La preocupación creció con el correr de las semanas, lo que motivó el inicio de la búsqueda a mediados de febrero.
El rastro del joven se perdió definitivamente el 18 de enero en la ciudad de Cassis, cerca de Marsella, momento en el que sus dispositivos electrónicos dejaron de emitir señal.
Sus padres realizaron la denuncia por averiguación de paradero ante la Cancillería argentina y también ante la justicia federal, lo que derivó en la intervención de Interpol y en pedidos de búsqueda en distintos países europeos. Además, se notificó a autoridades francesas, en un proceso que, según la familia, resultó complejo por las diferencias de idioma y las normativas de privacidad.
Actualmente, existen pedidos de búsqueda activos en Francia, Irlanda y España.
Según explicaron sus allegados, las gestiones en Europa fueron complejas debido a las estrictas leyes de privacidad y las barreras idiomáticas.
A través del acceso a su correo electrónico, los familiares lograron reconstruir parte de su recorrido previo: había pasado por Noruega, Suecia, Alemania, República Checa y Holanda antes de llegar a Francia a fines de diciembre. En los primeros días de enero estuvo en Marsella, Aviñón y Cassis. En esta última ciudad, la persona que le alquilaba un alojamiento confirmó contacto virtual, aunque nunca lo vio personalmente.
Desde la Cancillería confirmaron que la sección consular en París está siguiendo el caso, aunque mantienen reserva sobre los detalles por cuestiones de confidencialidad.
Aunque en un principio se consideró la posibilidad de un viaje personal sin contacto, la familia descarta esa hipótesis y sostiene que no existen antecedentes que la respalden. Tampoco registraba comportamientos erráticos ni consumo problemático, según indicaron.
A pesar de la difusión del caso en comunidades argentinas en Europa, no surgieron datos precisos sobre su paradero. La familia pide colaboración de cualquier persona que haya estado en Cassis, Marsella o Barcelona durante esas fechas y pueda aportar información importante, mientras mantiene la esperanza de encontrarlo.