09/04/2026
Unos 2000 trabajadores reclamaban aumentos salariales
El llamado a la “paciencia” de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodriguez, no bastó para frenar las protestas previstas en Caracas y otras ciudades del interior del país, el jueves 9 de abril, para pedir una mejora de las condiciones laborales.
Las manifestaciones multitudinarias han sido una rareza en Venezuela durante casi dos años debido a la ola de represión que siguió a las protestas opositoras contra la cuestionada reelección de Nicolás Maduro en 2024.
La marcha fue convocada por la Coalición Sindical Nacional y diversos gremios de la administración pública, junto a trabajadores y estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), que ya habían protagonizado al menos tres protestas previas en la capital durante 2026.
Decenas de agentes policiales antimotines los contuvieron con gases lacrimógenos y escudos en el centro de Caracas, a pocos kilómetros de la sede de gobierno.
El ambiente ha llegado a ser caótico en algunos sectores de la capital venezolana, donde el chavismo convocó una contramarcha.
La cantidad de funcionarios policiales ha ido en incremento, al igual que la tensión con los trabajadores.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, impulsó una reforma petrolera y prepara otra de minería, que abren las puertas a empresas extranjeras, así como una ley de amnistía que anticipaba la liberación de cientos de presos políticos.
La mandataria interina prometió el miércoles un “incremento responsable” de salarios, carcomidos por una crónica inflación y la dramática retracción de la economía en la última década.
El Fondo Monetario Internacional estima que la tasa de inflación de Venezuela alcanza un asombroso 682%, la más alta de cualquier país del que dispone de datos. El mes pasado, el banco central del país publicó cifras de inflación por primera vez desde noviembre de 2024, que muestran que la tasa anual en 2025 se disparó al 475% desde el 48% del año anterior.