19/02/2026
El 17 de septiembre de 1982, el tercer hijo de la reina Isabel II regresó a Inglaterra luego de combatir en el conflicto del Atlántico Sur y fue recibido cálidamente por un pueblo que 43 años después lo desprecia
Antes de que su nombre quedara asociado a escándalos y controversias, el ex príncipe Andrés supo ocupar un lugar destacado en la historia militar británica por su participación en la guerra de Malvinas en 1982. Mucho antes de las investigaciones judiciales que marcaron su caída pública, el entonces joven miembro de la familia real era presentado como un símbolo de compromiso y valentía en el conflicto del Atlántico Sur.
Es el 17 de septiembre de 1982 el día en que el joven desembarca en el puerto de Portsmouth, en el sur de Inglaterra, sonriente frente a la multitud que lo aclama, a los periodistas que lo rodean y a las chicas, que lo sueñan como su príncipe azul. Su aventura bélica contra un país llamado Argentina ha terminado y Andrés, el hijo predilecto de la Reina Isabel II, está exultante.
43 años después de ese épico retorno al hogar, nada queda de aquel héroe de guerra. A través de los años, el duque de York se vio envuelto en escándalos y actos repudiables -fue acusado de abusar de una menor en sus andanzas junto al delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein-, y por ello fue despojado de sus títulos honoríficos, incluso el de “Su Alteza Real” y también el de Príncipe.