01/01/2026
Las festividades comenzaron en el remoto atolón de Kiritimati y avanzaron desde Asia hasta el continente europeo
Distintas partes del mundo comenzaron con los festejos para recibir el 2026. Mientras que en Argentina ya está en preparativos, muchos países tienen otro huso horario y ya están festejando el Año Nuevo.
Kiribati, Samoa, Tonga, Nueva Zelanda, Fiyi y Kamchatka y Chukotka, en el este de Rusia empezaron con los primeros festejos del 2026, con imponentes shows de fuegos artificiales.
La primera el recibir el nuevo año fue Kiribati, ubicado en el Océano Pacífico central, que siempre es el primer lugar en el mundo en celebrar el Año Nuevo ya que tiene la zona horaria más adelantada del planeta, seguida por Auckland en Nueva Zelanda, luego Papúa Nueva Guinea y Japón.

El mundo despidió el 2025 y recibe el 2026 con música en las calles y espectáculos de luces en el cielo. Y en el caso de América, países como Argentina, Chile, Brasil y Estados Unidos se ubican entre los últimos en cambiar de año.
Un espectacular espectáculo de drones en Corea del Sur

Así reciben el Año Nuevo en Indonesia
Indonesia ya festeja el 2026 con las tradicionales danzas Kecak de la comunidad Taman Kaja, en el templo Pura Dalem Taman Kaja, en Bali. Se trata de un espectáculo cultural cautivador para locales y visitantes que celebran el cambio de año.

Así comenzaron el Año Nuevo en China, Malasia y Taiwán
China le dio la bienvenida al 2026 con una celebración en la sección Juyongguan de la Gran Muralla, con un tradicional espectáculo de percusión.
Las celebraciones se extendieron simultáneamente por toda la región: Hong Kong, Taiwán, Malasia, Singapur y Filipinas también recibieron el 2026.
Japón, Corea del Sur y Corea del Norte ya recibieron el 2026
Los países del noreste asiático dieron la bienvenida al nuevo año a las 15:00 GMT. En Japón, millones de familias iniciaron el shgatsu, el festival de Año Nuevo más importante del calendario japonés que se extenderá hasta el 3 de enero.
En Seúl, miles de personas presenciaron la ceremonia de las campanas en el pabellón Bosingak, donde la histórica campana de bronce sonó 33 veces a medianoche, una tradición arraigada en la cosmología budista que simboliza los 33 cielos.