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13/10/2026

Darío Giordano rompió el silencio tras la denuncia de su hijo Valentín Yankelevich

El conflicto familiar que involucra a los hijos de Romina Yan y a su entorno volvió a generar repercusiones en el mundo del espectáculo

En las últimas horas, las declaraciones que trascendieron públicamente pusieron el foco en una historia atravesada por el dolor, las diferencias familiares, denuncias y una situación que ahora también tiene su versión desde la otra parte.

Ayer, Darío Giordano, viudo de la actriz y padre de Valentín y Franco Yankelevich, difundió un comunicado de prensa que le hizo llegar a Ángel de Brito. En el escrito, respondió a las acusaciones de violencia que hizo públicas su hijo Valentín y que posteriormente ratificó Gustavo Yankelevich.

Qué dijo Darío Giordano sobre las denuncias de violencia

En el comienzo de su descargo, Giordano rechazó las denuncias y negó que hubieran ocurrido episodios de violencia en el ámbito familiar, tanto antes como después de la muerte de Romina Yan: “Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia”, sostuvo.

Además, hizo referencia a una causa judicial relacionada con los hechos denunciados y aseguró que fue sobreseído en 2018. En ese sentido, insistió en su postura respecto de las acusaciones: “Como siempre sostuve, esos hechos que se denuncian nunca ocurrieron y por lo tanto nunca fueron comprobados”.

El recuerdo de Romina Yan y el pedido de disculpas a sus hijos

Otro de los pasajes centrales del comunicado estuvo dedicado a la muerte de la actriz, ocurrida el 28 de septiembre de 2010. En aquel momento, Giordano tenía 36 años y quedó a cargo de sus tres hijos: “La muerte inesperada y repentina de Romina destruyó el mundo que conocía. Nunca imaginé vivir una vida sin ella”, expresó al recordar el impacto que tuvo aquella pérdida.

El productor también explicó que, pese al dolor, su intención fue continuar presente en la vida de sus hijos. “Viudo a los 36 años y en medio de ese dolor había algo que tenía absolutamente claro: quería estar con mis hijos y seguir siendo su papá”.

Sin embargo, reconoció que pudo haber cometido errores durante la crianza de Franco y Valentín, en circunstancias que nunca había imaginado atravesar: “Nunca pretendí ser un padre perfecto. Hice lo que pude, con las herramientas que tenía y en circunstancias que jamás hubiera imaginado atravesar”, escribió.

En ese contexto, les dedicó unas palabras de disculpas por lo que pudieron haber necesitado durante el duelo: “Aunque es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso y puedo entender su angustia”.