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12/05/2026

Circuito ilegal: productor contó cómo identificar si las paltas que venden en Tucumán son robadas

Álvaro Blasco afirmó que los hurtos reiterados en fincas afectan la rentabilidad, deterioran la calidad del producto y desalientan la diversificación

En medio del creciente consumo de palta en Argentina, productores tucumanos volvieron a advertir sobre un problema que golpea cada temporada a las fincas de la provincia: el robo de producción. Pero además de denunciar las pérdidas económicas, ahora buscan alertar a los consumidores sobre cómo identificar si la fruta que compran podría provenir de un circuito ilegal.

El productor agrícola Álvaro Blasco decidió exponer la situación a través de un video en redes sociales y explicó que existen señales concretas en la fruta que permiten sospechar de su origen. “La palta robada se arranca, no se corta con tijera como corresponde. Eso deja marcas y afecta directamente la calidad”, señaló.

Según detalló, una de las claves está en el estado del pedúnculo, el pequeño tallo que une la fruta a la planta. Cuando la cosecha se realiza correctamente, la palta conserva un corte prolijo y limpio. En cambio, cuando es sustraída de manera ilegal, suele presentar desgarraduras o directamente perder ese “cabito”, lo que acelera el deterioro del fruto.

“Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Esa fruta fue mal manipulada desde el inicio, y eso impacta en cómo madura y en cuánto dura”, explicó Blasco. En ese sentido, advirtió que muchas veces el consumidor termina comprando un producto de menor calidad sin saberlo.

Blasco sostuvo que el problema no termina con el robo en las fincas, sino que continúa en el circuito de comercialización. “No es solo fruta que desaparece. Esa palta alguien la compra. Mientras exista demanda, esto va a seguir pasando”, señaló.

Lejos de tratarse de grandes golpes aislados, Blasco describió una modalidad de “robos hormiga”, constantes y difíciles de controlar, que terminan afectando seriamente la producción. “Hay fincas a las que prácticamente les vacían la cosecha. Son pérdidas silenciosas, pero muy importantes”, afirmó.

Además, explicó que esta situación condiciona las decisiones de los productores, quienes muchas veces se ven obligados a adelantar la venta de la fruta para evitar pérdidas mayores. “Eso impacta tanto en el precio como en la calidad del producto que finalmente llega al mercado”, indicó.

Si bien los productores implementan medidas de seguridad, coinciden en que resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. “Podés tener cámaras, alambrado o personal, pero es muy difícil controlar todo el tiempo”, explicó.

Por ese motivo, planteó la necesidad de avanzar hacia sistemas de trazabilidad que permitan seguir el recorrido de la fruta desde la finca hasta el punto de venta. “Con el limón se avanzó mucho en ese sentido. Con la palta todavía falta”, comparó.

Blasco hizo hincapié en la importancia de la conciencia a la hora de comprar. “Preguntarse de dónde viene lo que comemos ya es un paso importante. Si algo está más barato de lo habitual, hay que desconfiar”, sostuvo.

También pidió evitar la compra de frutas sin información clara sobre su origen. “No comprar productos en condiciones dudosas también es una manera de cortar con ese circuito”, concluyó.