17/04/2026
La baja del crudo por la tregua en Medio Oriente no tendrá impacto inmediato en la nafta por el acuerdo vigente, pero cambia el escenario de costos para el campo, la energía y el transporte
Los precios internacionales del petróleo crudo cayeron alrededor de un 10% este viernes a la zona de los 90 dólares por barril en el Brent, referencia para la Argentina, por la tregua en la guerra en Medio Oriente y el anuncio de reapertura del Estrecho de Ormuz.
Una flor no hace primavera, pero la esperanza de alcanzar una paz duradera podría tener un impacto económico en la Argentina mediante los precios de los combustibles, los costos del campo y la industria y el ingreso de dólares. Adicionalmente, podría reducirse el precio de los pasajes en avión, que trepó hasta 30% durante el último mes y medio.
Sector por sector, el impacto del petróleo
En el frente más visible, el de los combustibles, el impacto en el corto plazo es nulo. Las petroleras mantienen vigente un acuerdo de estabilidad de precios por 45 días que se extiende hasta mediados de mayo, por lo que no habrá aumentos en nafta y gasoil durante ese período. Pero tampoco se esperan bajas.
El sector ya había anticipado que no trasladaría una eventual caída del crudo a los surtidores, debido a que tampoco trasladaron en marzo y abril toda la suba que se registró en el mundo.
En ese esquema, la baja del petróleo opera más como un factor que modera expectativas futuras que como un ajuste inmediato. Si el barril se sostiene en niveles más bajos, podría desacelerar el ritmo de actualización de precios una vez que venza el acuerdo vigente.
Los precios de la nafta y el gasoil reflejan un barril de entre US$ 92 y US$ 94, pese a que llegó a operar en US$ 110 durante algunas semanas de la guerra.
El impacto es más indirecto pero relevante para el sector agropecuario. El gasoil representa uno de los principales costos operativos del campo, tanto en la etapa productiva como en la logística de transporte. La estabilidad actual evita nuevas subas en plena campaña.
A esto se suma el efecto sobre los fertilizantes, un insumo clave para la producción agrícola. Los nitrogenados, como la urea, dependen del gas natural para su elaboración, por lo que tienden a seguir la dinámica de los precios energéticos; además, casi el 35% de la urea estaba expuesta al conflicto en Irán.
Otro canal relevante es el de las importaciones de gas natural licuado (GNL), que la Argentina utiliza para cubrir el pico de la demanda durante el invierno. El precio de la referencia en Europa (TTF) cayó un 7% hasta los 13,50 dólares por millón de BTU.
Como el Gobierno aún no adjudicó la compra de cargamentos, es una incógnita quién se hará cargo de ese negocio. Se espera que lleguen unos 23 barcos con gas licuado a la terminal de Escobar, por los que se pagarán entre 700 y 800 millones de dólares en total, un costo que asumiría la industria.
Con todo, la balanza energética podría tener un salto de aproximadamente 2.000 millones extra este año, teniendo en cuenta la suba de los precios del petróleo, que estaban a US$ 60 a inicios de 2026 y ahora se prevén a US$ 75 en el mediano plazo.
Asimismo, los pasajes de avión, que tienen como uno de los principales costos al combustible, podrían volver a abaratarse, después de saltar hasta 30% por la guerra en Medio Oriente.
El combustible representa aproximadamente el 40% de los costos totales de la operación en los vuelos de mayor alcance, por lo que afecta más a los internacionales que a los nacionales. A diferencia de otros insumos, no es elástico; las empresas no pueden decidir consumir menos para ahorrar si quieren mantener sus frecuencias.
En síntesis, la caída del petróleo introduce un alivio potencial en varios frentes, pero con efectos graduales y heterogéneos. En combustibles, no hay cambios inmediatos; en el campo, se abre una perspectiva de costos más contenidos; en energía, se abaratan las importaciones de GNL y se achican las exportaciones de petróleo; y en el frente externo, se espera un menor ingreso de dólares. (Fuente: Clarin)