29/03/2026
La estrategia busca moderar el impacto en la inflación
El Gobierno nacional decidió postergar la actualización de los impuestos a los combustibles y habilitar un mayor uso de biocombustibles en naftas y gasoil con el objetivo de contener el traslado de la fuerte suba internacional del petróleo a los precios internos.
La medida se tomó en un contexto de tensión global: el barril de crudo superó los US$100 tras el conflicto en Medio Oriente, lo que generó aumentos superiores al 30% en un mes y presionó a los países de la región. En Chile los combustibles subieron hasta un 50%, en Brasil se suspendieron impuestos y se otorgaron subsidios, mientras que Uruguay evalúa adelantar la próxima actualización de tarifas.
En Argentina, la decisión de frenar la aplicación del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC) busca amortiguar el impacto en surtidores. Además, se autorizó a las petroleras a incrementar el corte de biocombustibles, lo que permite reducir costos de producción.
Aun así, los precios ya reflejaron fuertes subas: la nafta súper en CABA pasó de $1609 a $1966 (+22%), la premium de $1845 a $2162 (+17%), el gasoil común de $1658 a $2025 (+22%) y el gasoil premium de $1860 a $2225 (+19%).
El incremento complica los planes oficiales de mostrar una desaceleración inflacionaria y repercute en el consumo, que en febrero cayó 1,67% interanual, con bajas marcadas en provincias del NEA y la Patagonia.
La estrategia oficial apunta a ganar tiempo frente al shock internacional, pero el margen de maniobra es limitado: si el precio del crudo se mantiene elevado, el impacto en la inflación será inevitable.