06/11/2026
Eber Bueno falleció en Ecuador a la edad de 67 años. Su hijo, Carlos, es recordado en la historia del club por haber sido uno de los héroes de aquel plantel que evitó el descenso en 2012
El fútbol sudamericano despertó este viernes visiblemente afectado tras la confirmación del deceso de Eber Bueno a los 67 años. Este exdelantero uruguayo, que residía en Ecuador, tuvo una notable carrera en su nación, donde defendió los colores de Bella Vista y de la selección uruguaya, además de dejar su huella en el fútbol argentino al jugar para San Lorenzo en la década de los 80.
La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) anunció la triste noticia a través de sus plataformas oficiales y envió sus condolencias: "Lamentamos con profunda tristeza el fallecimiento del ex futbolista de la Selección Uruguaya, Eber Bueno. Nuestras condolencias a sus familiares, amigos y allegados”.
El Ciclón también compartió un emotivo mensaje en su cuenta de X tras conocer la noticia de la muerte del exjugador. “San Lorenzo lamenta profundamente el fallecimiento de Eber Bueno, futbolista que se desempenó en nuestro club entre 1983 y 1984, y padre de Carlos, también querido jugador de nuestra institución. Acompañamos a sus familiares y seres queridos en este momento de tanto dolor”, señala el mensaje.
El apellido Bueno mantiene un vínculo especial y entrañable con el mundo azulgrana, dividido en dos generaciones que han dejado su huella en diferentes épocas del club.
Mientras Eber brindó su calidad ofensiva en los primeros años de la década de los 80, tras el regreso a la primera división, casi tres décadas después, su hijo, Carlos Bueno, escribiría una página inolvidable en la historia contemporánea del club.
En 2012, bajo la dirección de Ricardo Caruso Lombardi, “Carlitos” se transformó en una pieza clave y goleador determinante en la etapa final del campeonato y en la emocionante Promoción contra Instituto de Córdoba, asegurando así que el Ciclón conservara la categoría.
La pérdida de Eber Bueno provoca dolor tanto en el deporte uruguayo como en los aficionados de San Lorenzo, quienes despiden con cariño a un delantero que llevó con orgullo los colores de ambas entidades.