16/06/2026
Mientras crecen los rumores de que será refuezo de Olimpia de Paraguay, el club del Bajo Flores salió a contraatacar y presentó una propuesta formal por el neozelandés
Con una de las anécdotas más hilarantes y virales de los últimos tiempos, el mercado de traspasos se involucró a fondo en la Copa del Mundo. El Deportivo Riestra optó por una respuesta enérgica y ofreció un contrato formal a Tim Payne, el defensor neozelandés que es un fenómeno total entre los aficionados argentinos.
El Malevo le propuso al neozelandés un contrato de 350 mil dólares por un periodo de 18 meses, lo que se traduce en un salario mensual garantizado de alrededor de 20 mil dólares. Esta cantidad es la que persiguen para contrarrestar la competencia del gigante paraguayo.

En medio de los rumores sobre su futuro, el defensa de 32 años, que fue titular en el empate a dos goles contra Irán por el Grupo G, rompió el silencio este martes. Fiel a su estilo tranquilo, optó por no cerrar ninguna puerta para el siguiente semestre: "En este momento estoy concentrado en participar en la Copa Mundial", explicó, aunque reconoció que con gusto examinará más adelante cualquier propuesta específica que provenga de esta parte del mundo.
En las redes sociales, durante la antesala del certamen, se generó de manera inesperada un idilio entre el defensor oceánico y el público local. Esta acción lo sacó del anonimato a nivel mundial y aumentó exponencialmente su número de seguidores. A partir de ese momento, Payne adoptó las tradiciones virtuales de nuestra nación, incluyó varios términos en español y conquistó a los aficionados al fútbol con su pura simpatía.
Para peor, el jugador le echó más gasolina al fuego de la locura argentina antes de decir adiós a los micrófonos. El defensor carismático, con una sonrisa de oreja a oreja, lanzó un grito que se hizo viral inmediatamente: "¡Aguante Argentina!", proclamó, reafirmando la extraordinaria conexión que mantiene con los aficionados que lo eligieron como el personaje preferido del torneo.
Riestra no pierde la esperanza y anhela dar el gran golpe futbolístico y mediático del año, mientras la pelota sigue rodando en Norteamérica. Saben que la pulseada con Olimpia no será fácil, pero confían en que los billetes, el contrato por un año y medio y el cariño incondicional de la gente terminen inclinando la balanza para ver al “Kiwi” corriendo por la banda en el Guillermo Laza.