20/04/2026
El país árabe desistiría de organizar el torneo y reduce la competencia para la candidatura sudamericana, que ahora gana fuerza en la carrera por la sede
El camino hacia la organización del Mundial de Rugby 2035 comienza a despejarse y deja una chance alentadora para Argentina. Arabia Saudita, uno de los candidatos con un gran poder económico, daría un paso al costado en la carrera por la sede, lo que modifica el escenario e incrementa más las aspiraciones de la propuesta sudamericana.
Según distintos informes, el país de Medio Oriente habría renunciado en su postulación por un enfoque central: la priorización de inversiones. En su agenda económica actual, Arabia Saudita decidió enfocar sus recursos en proyectos considerados más rentables, como la Copa Mundial de la FIFA 2034 y el desarrollo del circuito de Fórmula 1 en Riad. A esto se suma un contexto regional marcado por tensiones bélicas que generan incertidumbre financiera.
La baja también deja la posibilidad de una candidatura conjunta junto a Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, una alternativa que había sido mencionada en los primeros movimientos del proceso.
Con este nuevo panorama, Argentina aparece mejor ubicada. La propuesta sudamericana, que podría incluir a Brasil, Chile y Uruguay como sedes compartidas, gana terreno en una competencia que ahora tiene menos aspirantes con respaldo económico fuerte.
Con miras a 2035, los principales competidores que siguen en carrera son España -que evalúa una candidatura conjunta con Portugal e Italia- y Japón, que se presentaría de manera individual tras haber organizado el torneo en 2019.
El proceso de licitación, impulsado por World Rugby, inició en octubre de 2025 y tendrá su etapa decisiva en 2026, cuando se cierren las postulaciones. En ese contexto, cada movimiento resulta clave para definir la sede final.
Para Argentina, la posible salida de Arabia Saudita representa una oportunidad clave. No solo por baja de aspirantes para ser sede de la competencia, sino porque revaloriza una propuesta que busca llevar nuevamente el Mundial a una región con tradición, pasión y crecimiento sostenido en el rugby.