18/02/2026
El “Millo” necesitó un penal de Juanfer Quintero a los 42 minutos del segundo tiempo para vencer 1-0 a Ciudad de Bolívar en San Luis. El equipo de Núñez avanzó, pero dejó más dudas que certezas
En San Luis, River Plate encontró alivio desde los 12 pasos. No fue una actuación convincente ni mucho menos tranquilizadora. Fue una victoria sufrida, agónica, trabajada más con insistencia que con lucidez. Pero fue victoria al fin. Y en la Copa Argentina, muchas veces, eso es lo único que importa. El 1-0 sobre Ciudad de Bolívar, por los 32avos de final de la Copa Argentina, llegó recién a los 42 minutos del segundo tiempo y evitó un papelón que hubiera profundizado la crisis futbolística del equipo de Núñez.
El rival, que hasta el año pasado militaba en el Federal A y que la semana pasada debutó en la Primera Nacional, estuvo a minutos de llevar el duelo a un terreno incómodo, acaso histórico. River venía de dos golpes duros -4 a 1 ante Tigre y 1 a 0 frente a Argentinos Juniors- y necesitaba reencontrarse consigo mismo. No lo logró desde el juego. Sí desde el resultado.
Era un compromiso tramposo el de Club Atlético River Plate en San Luis ante Ciudad de Bolívar. Ganar, con eficacia y dominio, era apenas una obligación. No hacerlo era un escándalo que no parecía poder tener retorno para este momento tan delicado. El resultado, tan corto, con el nerviosismo que empezó a paralizar las piernas a medida que pasaban los minutos, no sirve ni siquiera para agregarle una pizca de confianza a varios futbolistas en un nivel bajísimo. River mereció pasar a los 16avos de Copa Argentina por cansancio, por buscar permanentemente, por dominio, pero sigue con una falta de argumentos futbolísticos para generar peligro que, a esta altura, y contra este rival, ya es muy grave.