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12/10/2026

Una alumna sufrió graves quemaduras en una clase de química y la Justicia condenó al colegio a indemnizarla

La adolescente permaneció 70 días internada en terapia intensiva y debió atravesar numerosas intervenciones quirúrgicas. El tribunal determinó que la institución educativa incumplió las medidas de seguridad necesarias durante un experimento

La Justicia de Córdoba condenó a una institución educativa privada a indemnizar a una estudiante que sufrió graves quemaduras durante una práctica de química en la escuela. El accidente ocurrió mientras realizaba, junto con otra compañera, un experimento conocido como “la serpiente del faraón”, que terminó con una combustión repentina.

La adolescente tenía 17 años cuando ocurrió el episodio. Durante la actividad, una compañera manipuló alcohol de manera imprudente y se produjo una expansión del fuego que alcanzó a la joven y le provocó lesiones de extrema gravedad.

Como consecuencia del accidente, la estudiante permaneció internada durante 70 días en terapia intensiva. Además, debió someterse a numerosas intervenciones quirúrgicas y atravesar un prolongado proceso de rehabilitación. Según lo informado en la causa, las secuelas derivaron en una incapacidad psicofísica permanente.

Al analizar el caso, el Juzgado en lo Civil y Comercial de 51.ª Nominación de la ciudad de Córdoba consideró que el establecimiento educativo no había garantizado las condiciones de seguridad necesarias para desarrollar la práctica.

Las pericias incorporadas al expediente señalaron que el laboratorio no contaba con elementos básicos de protección y que no se habían aplicado adecuadamente las pautas previstas en el manual de seguridad de la institución. También se cuestionó la supervisión de los estudiantes, ya que una sola docente estaba a cargo de varios grupos que realizaban actividades con fuego de manera simultánea.

El colegio sostuvo que el accidente se había producido por la conducta de otra alumna y solicitó que se lo eximiera de responsabilidad. La compañía aseguradora también argumentó que se trató de un hecho imprevisible. Sin embargo, el magistrado rechazó esas defensas.

En su resolución, el juez explicó que la institución tenía el deber de proteger a los estudiantes durante las actividades escolares y que los riesgos asociados con la manipulación de materiales inflamables debían ser previstos mediante medidas de prevención y supervisión adecuadas.

El fallo estableció que el colegio debía responder por las consecuencias del accidente, al considerar que no había cumplido con las obligaciones de seguridad correspondientes. La decisión se apoyó, entre otros fundamentos, en el régimen de responsabilidad previsto por el artículo 1767 del Código Civil y Comercial de la Nación.

La resolución representa un nuevo pronunciamiento judicial sobre la responsabilidad de los establecimientos educativos frente a los accidentes ocurridos durante actividades organizadas dentro del ámbito escolar.

El caso pone el foco en la importancia de contar con instalaciones adecuadas, elementos de protección y supervisión suficiente para prevenir accidentes durante las prácticas de laboratorio, especialmente cuando involucran materiales inflamables.