02/07/2026
La Santa Sede sondea una gira de tres días con escala en Buenos Aires, Luján y Córdoba
La primera visita de León XIV a la Argentina empezó a componerse mucho antes de cualquier anuncio oficial. En las últimas semanas la Santa Sede activó un proceso reservado de sondeos y consultas para evaluar alternativas de organización e itinerario de una eventual gira que, de concretarse, tendría lugar durante la primera semana de noviembre y que también incluiría a Uruguay y Perú.
Como en cada viaje apostólico, el Vaticano puso en marcha un esquema discreto de análisis pastoral, logístico y protocolar. Ese trabajo preliminar fue delineando una agenda todavía abierta, pero con una premisa clara: aprovechar al máximo una estadía breve.
La hipótesis con mayor probabilidad contempla una permanencia de alrededor de tres días en la Argentina. Ese acotado plazo condiciona la planificación: la intención no sería multiplicar las provincias visitadas sino concentrar la agenda en pocas actividades de alto impacto pastoral e institucional.
En la Iglesia nadie da por confirmado el viaje. La regla es conocida: la diplomacia vaticana no anuncia una gira hasta que cada aspecto pastoral, institucional, de seguridad y de protocolo está resuelto. Ese método explica el hermetismo que rodea los preparativos y la cautela de quienes participan de las conversaciones.
El esquema inicial propone la llegada a Buenos Aires, con un encuentro institucional con el presidente Javier Milei y las autoridades nacionales; una gran actividad pública potencial en la avenida 9 de Julio; una visita a la Basílica de Luján; y una escala en la provincia de Córdoba. Ninguno de esos puntos constituye aún un programa definitivo: todos integran una evaluación que la Santa Sede deberá formalizar.
La posibilidad de un gran encuentro en la avenida 9 de Julio ocupa un lugar central entre las alternativas en estudio. Allí podría celebrarse una misa, un acto multitudinario o una recorrida en papamóvil. La lógica es la misma que atraviesa toda la planificación: privilegiar el contacto directo con los fieles y facilitar una convocatoria de alcance nacional.
La Basílica de Luján aparece como una escala casi inevitable: allí se venera la imagen de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, y culmina anualmente la peregrinación católica más numerosa del país. Su carácter de símbolo de la religiosidad popular la coloca entre los principales destinos de cualquier visita papal.
La otra alternativa que ganó espacio es Córdoba. Su inclusión responde al peso histórico y eclesiástico de esa arquidiócesis y a su ubicación estratégica en el centro del país, que facilitaría la llegada de fieles desde distintas regiones. La idea es concentrar allí una convocatoria federal sin multiplicar traslados en una agenda ajustada.
En la búsqueda de espacios capaces de albergar grandes convocatorias surgió también una propuesta formal de River Plate, que puso a disposición el estadio Monumental. La iniciativa toma como antecedente la experiencia reciente en la que León XIV presidió un encuentro en el estadio Santiago Bernabéu durante su viaje a España, demostrando la posibilidad de celebrar actos pastorales de magnitud en recintos deportivos. Por ahora, esa opción permanece en estudio y su eventual materialización dependerá de la evaluación pastoral y de las condiciones de seguridad y logística acordadas con las autoridades argentinas.
Los sondeos de las últimas semanas no son un hecho aislado. Forman parte de una secuencia de movimientos diplomáticos e institucionales que comenzó hace varios meses y fue preparando el terreno para una eventual visita apostólica.
En febrero, el canciller Pablo Quirno entregó a León XIV una carta firmada por el presidente Javier Milei invitando oficialmente al Pontífice a visitar la Argentina. En junio, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, sostuvo encuentros en el Vaticano con el Papa y con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, entre otras autoridades de la Curia.
Hubo otra acción significativa en junio. Según Infobae, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, estableció una agenda de actividades en el Vaticano que abarcó reuniones con León XIV y con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, entre otras autoridades de la Curia Romana.
Además del contenido oficial de dichas reuniones, estas conexiones fortalecieron un vínculo institucional importante, considerando que el ministerio liderado por Pettovello tiene una comunicación constante con la Iglesia en áreas como la educación, el trabajo y la asistencia social.
También fue designado nuncio apostólico en la Argentina el arzobispo estadounidense Michael Wallace Banach, con experiencia previa en la coordinación de visitas papales. Además, dos cardenales argentinos, Vicente Bokalic Iglic y Ángel Sixto Rossi, viajaron a Roma para participar del consistorio extraordinario convocado por León XIV, coincidencia que intensificó las deliberaciones alrededor de la eventual gira sudamericana.
Oficialmente, el encuentro reunió al Colegio Cardenalicio para debatir algunos de los principales desafíos que enfrenta hoy la Iglesia Católica. Durante dos jornadas, el Papa y los purpurados reflexionaron sobre las guerras, la pobreza, la violencia, la crisis de las relaciones humanas, la familia y la necesidad de fortalecer una cultura del diálogo y de la paz.
En las definiciones preliminares, Uruguay aparece como la primera escala y Perú como destino final, país donde León XIV desarrolló buena parte de su ministerio sacerdotal y episcopal antes de ser elegido Papa (fue misionero agustino y obispo de Chiclayo), lo que explica el vínculo particular con esa nación.
En la Argentina, en cambio, el desafío será diferente. Si finalmente la estadía se limita a tres días, el objetivo consistirá en combinar la dimensión institucional de una visita de Estado con una agenda pastoral capaz de reunir a cientos de miles de personas en muy poco tiempo. Ese objetivo remite inevitablemente al último antecedente de magnitud en el país: la llegada de Juan Pablo II, cuya multitudinaria celebración sobre la avenida 9 de Julio en 1987 sigue siendo una referencia pastoral para las visitas papales.