26/06/2026
La central obrera anunció que la medida de fuerza será precedida por un plan de lucha con protestas sectoriales y adelantó que busca impulsar una gran marcha federal junto a distintos sectores opositores al Gobierno
La Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó ayer que avanza en la organización de un paro general junto a las dos CTA, aunque aclaró que la medida de fuerza todavía no tiene una fecha definida.
La decisión fue adoptada durante la reunión del Consejo Directivo en la sede de Azopardo, donde también se resolvió impulsar un plan de acción previo con protestas sectoriales, asambleas, movilizaciones y una mayor presencia pública para visibilizar los reclamos de los trabajadores.
La central obrera debatió el escenario político y económico tras el avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y coincidió en que el paro deberá ser la culminación de un proceso de acumulación de fuerza. "La opción del paro está muy verde. Decidimos construir desde la semana que viene un plan de acción que va a confluir en una gran medida de fuerza", señalaron fuentes sindicales al término del encuentro.
Uno de los informes centrales de la reunión estuvo a cargo del secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, quien repasó los cuestionamientos planteados por la delegación sindical argentina ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde la CGT denunció al Gobierno por presuntas vulneraciones a la libertad sindical y a los derechos laborales. Luego, los dirigentes analizaron el impacto de las reformas oficiales sobre el empleo, los salarios y la negociación colectiva.
Si bien en los días previos algunos referentes habían impulsado públicamente la convocatoria a un paro de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo, la mayoría de la conducción optó por una estrategia gradual. La CGT buscará coordinar protestas temáticas, acciones de difusión, volanteadas en estaciones de transporte y universidades, además de fortalecer la presencia de voceros sindicales en los medios de comunicación.
"El malestar tiene que salir de abajo para arriba", explicaron dirigentes cegetistas al justificar la necesidad de construir consenso social antes de convocar a una huelga nacional. Incluso reconocieron que algunas medidas parciales, como eventuales interrupciones en los servicios de transporte, podrían generar rechazo entre la población si no existe un respaldo amplio.
Durante el encuentro también surgieron críticas hacia la dirigencia política opositora por la falta de articulación con el movimiento obrero. "La interlocución de la actividad sindical con la política no existe, no hay articulación. Con la oposición no hay diálogo y con el Gobierno no se puede hablar", resumió uno de los participantes.
Con este esquema, la CGT ratificó que el conflicto con la administración de Javier Milei continuará escalando en las próximas semanas, aunque descartó, por el momento, una convocatoria inmediata a un paro general. La estrategia acordada apunta a consolidar un proceso de movilización creciente que desemboque en una medida de fuerza conjunta con las dos CTA cuando las condiciones políticas y sociales sean consideradas favorables.