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21/05/2026

El médico Leopoldo Luque declararía por séptima vez ante los magistrados

El neurocirujano, declararía por séptima vez en el juicio por la muerte del célebre futbolista, al tiempo que tres médicos prestarán testimonio acerca de la operación por el hematoma subdural

El neurocirujano, uno de los siete acusados por la muerte de Maradona, declararía por séptima vez en el juicio por la muerte del célebre futbolista, al tiempo que tres médicos prestarán testimonio acerca de la operación por el hematoma subdural.

El juicio que investiga la muerte de Diego Maradona tendrá este jueves una nueva audiencia marcada por declaraciones consideradas centrales para reconstruir cómo fue la atención médica que recibió el exfutbolista durante sus últimas semanas de vida.

En esta oportunidad volverán a presentarse profesionales que participaron directamente de su internación en la Clínica Olivos, donde el exjugador fue operado por un hematoma subdural semanas antes de fallecer.

Además, está prevista una nueva ampliación de indagatoria de Leopoldo Luque, quien declarará por séptima vez ante el tribunal.

Qué médicos declararán en el juicio

Los jueces escucharán los testimonios de Fernando Villarejo, jefe de terapia intensiva de la clínica; Sebastián Nani, jefe de cardiología; y el neurocirujano Pablo Rubino, encargado de realizar la última operación de Maradona.

Las exposiciones apuntarán a reconstruir el cuadro de salud que atravesaba Diego tras la intervención quirúrgica y las decisiones clínicas que se adoptaron antes de otorgarle el alta médica.

El tribunal busca determinar si el seguimiento posterior fue adecuado y si existieron negligencias en torno a la internación domiciliaria en la casa del barrio San Andrés, en Tigre, donde murió el 25 de noviembre de 2020.

Cómo continúa la investigación

La causa investiga posibles responsabilidades penales de distintos integrantes del equipo médico que atendió al exfutbolista en sus últimos días.

En las audiencias previas ya declararon familiares, allegados y especialistas de la salud. El martes expuso Jana Maradona, mientras que el psicólogo Carlos Díaz volvió a presentarse por segunda vez ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.

Uno de los testimonios más relevantes del proceso fue el de Fernando Villarejo, quien ya declaró durante el primer juicio realizado el año pasado.

El médico sostuvo entonces que existía un entorno “complicado” alrededor de Maradona y manifestó su desacuerdo con la decisión de trasladarlo a una vivienda particular para continuar su recuperación.

Según explicó, tras el cumpleaños número 60 del exfutbolista, cuando apareció en malas condiciones durante un partido de Gimnasia y Esgrima La Plata, el entorno médico decidió realizarle estudios que derivaron en la detección del hematoma subdural.

Maradona ingresó primero a la clínica Ipensa de La Plata, donde inicialmente no consideraron urgente la cirugía. Sin embargo, según distintos testimonios, Leopoldo Luque insistió con trasladarlo a otro centro médico y finalmente fue derivado a la Clínica Olivos.

La operación no fue realizada por Luque, ya que la familia se opuso, y quedó a cargo del neurocirujano Pablo Rubino.

Villarejo relató que el clima dentro de la clínica era muy difícil debido al estado emocional de Maradona, el contexto de pandemia y sus problemas de consumo. “Era complejo examinarlo, había demasiada gente en su habitación”, recordó el médico.

Durante su declaración, Villarejo aseguró que tanto Luque como la psiquiatra Agustina Cosachov le pidieron reiteradamente sedar a Maradona para controlar su estado emocional y su compulsión. “La clínica no era el lugar para mantenerlo sedado por tiempo indeterminado”, afirmó.

Según relató, le argumentaban que “Diego es inmanejable” y buscaban facilitar el postoperatorio mediante sedación prolongada.

El médico explicó además que se evaluó colocarle una sonda de alimentación y otros dispositivos, aunque entendían que la situación no podía sostenerse fuera de un centro médico especializado.

Villarejo sostuvo que la clínica se oponía a la internación domiciliaria y recomendaba derivarlo a una institución adecuada para un tratamiento integral.

Sin embargo, finalmente fue trasladado a una vivienda en Tigre. “Diego parecía tener un cuadro psiquiátrico agudo”, afirmó el jefe de terapia intensiva, quien también señaló que las hijas del exjugador confiaban plenamente en las decisiones médicas que les proponían.