08/04/2026
Hoy, 8 de abril, celebramos el Día de la Empanada, uno de los íconos más sabrosos y representativos de la identidad gastronómica tucumana
En esta fecha, queremos recordar un hito fundamental en su historia: el 9 de octubre de 2013, la Empanada Tucumana fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de Tucumán, en el marco de la Ley Provincial N° 7500, Artículo 12.
Esta declaración reconoce la actividad que da lugar a la existencia de la empanada en todo el territorio de la provincia, en virtud del trabajo de investigación y puesta en valor llevado adelante por la Sra. Jimena Medina Chueca, cuya reseña se incluye como anexo en la resolución original.
Cuál es el origen de la empanada en la Argentina
Hay que destacar que el origen de la empanada es difuso, aunque su lugar de nacimiento suele referenciarse en la antigua Persia, actualmente Irán. Allí, al calor de los largos viajes por el desierto, surgieron algunas de las primeras variantes de este plato, que aún hoy pueden conseguirse: el Fatay, la Sfiha, las Samosas y los Piroshki.
La invasión mora de la Península Ibérica llevó estas preparaciones a la tierra disputada por siglos entre el Islam y el cristianismo. Cuando este último se impuso finalmente en 1492, las empanadas ya eran parte de la cultura española, y todavía tienen un lugar destacado en las recetas de Galicia o Asturias, por ejemplo.
La conquista de América tuvo como una de sus infinitas derivaciones la llegada de este tipo de preparaciones al continente, donde el paso del tiempo, la geografía y las costumbres de las distintas latitudes le dieron repulgues, formas de cocción y rellenos distintos.
Las variantes más famosas se estructuraron alrededor de la región andina, de donde surgieron como especialidades en Tucumán, Salta, Catamarca y Santiago del Estero, por nombrar solo algunos puntos cardinales de la empanada.
Las diferencias son pronunciadas y causa de debate eterno: las tucumanas no pueden prescindir del jugo, los catamarqueños le suman papa hervida y cortada en daditos, mientras que los salteños buscan destacar con la sazón de su relleno, entre otros matices provinciales que vistos desde lejos forman una identidad nacional.
Influenciada por su puerto y el contacto entre criollos, latinos y europeos, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires incorporó todas estas recetas y también creó su propia escuela de empanadas, como puede degustarse actualmente en la Avenida Corrientes o en otros lugares donde proliferan locales que sirven este tipo de comida.