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14/10/2025

El Loco Amín, el femicida que mató a su ex, le arrancó los ojos y consiguió salidas transitorias

En 2007 asesinó a su expareja y mutiló su cuerpo. La Justicia lo condenó a perpetua y ahora le otorgó el polémico beneficio

La historia de Pablo “El Loco” Amín parece sacada de una oscura novela policial. Condenado a prisión perpetua por el femicidio de su expareja María Marta Arias, asesinada brutalmente en 2007 en Tucumán, el santiagueño que recientemente obtuvo el beneficio de las salidas transitorias no solo sobrevivió al infierno de la cárcel de Villa Urquiza sino que se convirtió en un referente para el resto de los internos y hasta se casó dentro del penal.

Tras un breve paso por un neuropsiquiátrico, Amín enfrentó a la Justicia dos años después del crimen. En sus últimas palabras, antes de ser condenado, confesó: “La asfixié hasta no dar más. La solté y ella no se movía. El cuerpo quedó inmóvil y se me vino una nebulosa, como la que sentí en el auto. Escuché la voz de una señora vestida de blanco que me dijo que estaba muerta. No recuerdo nada más”.

Desde entonces, el femicida cumple su pena en la cárcel de Villa Urquiza, donde, en medio de su condena, encontró una nueva pareja. La relación nació dentro del pabellón de máxima seguridad y, lejos de pasar desapercibida, terminó en una boda que incluyó fiesta y ceremonia religiosa.

Un femicidio que marcó a Tucumán

La historia de Pablo Amín y María Marta Arias quedó grabada en la memoria colectiva por la brutalidad del caso. En octubre de 2007, la pareja viajó desde Santiago del Estero a Tucumán por cuestiones laborales y se alojó en un hotel del parque 9 de Julio.

La noche del 28 de octubre, Amín cerró la puerta de la habitación y desató una pesadilla. Mató a su esposa mientras dormía, la asfixió y después la mutiló con una violencia extrema.

El ensañamiento fue tal que le arrancó los ojos y los dejó sobre la cama, además de realizarle cortes en la cara, la frente y la zona genital.

Pero la violencia no terminó ahí. Arrastró el cuerpo de María Marta por la escalera desde el quinto piso hasta el primero, donde un empleado del hotel lo encontró mientras seguía golpeando a la víctima. Ante la policía, Amín intentó justificar su accionar diciendo: “Estoy en estado de emoción violenta”.