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07/02/2024

Día del bailarín de tango: La historia del Cachafaz

El genial artista, famoso por sus peleas a puño limpio en las noches porteñas, falleció poco después de dar un show en un boliche de Mar del Plata. Recorrió escenarios de todo el mundo y fue amigo de Carlos Gardel

El 7 de febrero de 1942 un síncope cardíaco dejó al tango sin su mejor exponente en las pistas: el Cachafaz. La muerte sorprendió al artista poco después de finalizar una presentación en un restaurante de Mar del Plata y la fecha quedó instituida como el día nacional del bailarín de tango.

Ovidio José Bianquet, tal su verdadero nombre, fue un guapo que revolucionó los salones hasta morir y tenía una entrañable amistad con Carlos Gardel y Francisco Canaro. Había nacido en el barrio de Boedo, el 14 de febrero de 1885, y su talento para bailar el tango lo llevó a escenarios de París y Nueva York.

La trágica historia del Cachafaz marca que bien pudo haber muerto mucho antes, en algunas de las sangrientas peleas en las que se vio involucrado. Era una época en la que los bailes podían terminar a los tiros y cuchillazos. “Él nunca llevaba armas, pero era muy guapo y se trenzaba a puño limpio”, dijo su última compañera artística, Carmencita Calderón.

El violinista Francisco Canaro recordó una agitada noche de 1915, en la que en un reducto de Balvanera el Cachafaz se vio envuelto en una batahola: “Hubo una competencia de baile en la que ganó el Cachafaz, como siempre, y uno de sus rivales, el Rengo Cotongo, quedó con la sangre en el ojo. Las barras de uno y otro se agarraron a trompadas y ellos también se metieron. De pronto empezaron los tiros y nos tiramos cuerpo a tierra hasta que vino la policía y arreó con todos a la comisaría”.

Aquel verano del 42 Bianquet, de 56 años, fue contratado para presentarse en el restaurante de un hotel del balneario La Perla, llamado El Rancho Grande. Tras bailar al ritmo de “Don Juan”, el Cachafaz se retiró del escenario ovacionado y se fue a la habitación. “Me había pedido que lo tocara picadito, para poder bailarlo bien canyengue”, contaaría después el director de la orquesta marplatense, Armando Blumetti.